Lucas 8:44 - Nueva Biblia de los Hispanos

Libro de Lucas
Capitulos:

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1 - Poco después, Jesús comenzó a recorrer las ciudades y aldeas, proclamando y anunciando las buenas nuevas (el evangelio) del reino de Dios. Con El {cf15i iban} los doce {cf15i discípulos,}

2 - y {cf15i también} algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios;

3 - Juana, mujer de Chuza, mayordomo de Herodes (Antipas); Susana y muchas otras que de sus bienes personales contribuían al sostenimiento de ellos.

4 - Habiéndose congregado una gran multitud y los que de varias ciudades acudían a Jesús, entonces {cf15i les} habló por medio de una parábola:

5 - "El sembrador salió a sembrar su semilla. Al sembrarla, una parte cayó junto al camino, y fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron.

6 - "Otra {cf15i parte} cayó sobre la roca, y tan pronto como creció, se secó, porque no tenía humedad.

7 - "Otra {cf15i parte} cayó en medio de los espinos; y los espinos, al crecer con ella, la ahogaron.

8 - "Y otra {cf15i parte} cayó en tierra buena, y creció y produjo una cosecha a ciento por uno." Al hablar estas cosas, Jesús exclamaba: "El que tiene oídos para oír, que oiga."

9 - Sus discípulos Le preguntaban qué quería decir esta parábola,

10 - y El respondió: "A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del reino de Dios, pero a los demás {cf15i les hablo} en parábolas, para que VIENDO, NO VEAN; Y OYENDO, NO ENTIENDAN.

11 - La parábola es ésta: la semilla es la palabra de Dios.

12 - "Aquéllos a lo largo del camino son los que han oído, {cf15i pero} después viene el diablo y arrebata la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.

13 - "Aquéllos sobre la roca son los que, cuando oyen, reciben la palabra con gozo; pero no tienen raíz {cf15i profunda;} creen por algún tiempo, y en el momento de la tentación sucumben.

14 - "La {cf15i semilla} que cayó entre los espinos, son los que han oído, y al continuar su camino son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y su fruto no madura.

15 - "Pero la {cf15i semilla} en la tierra buena, son los que han oído la palabra con corazón recto y bueno, y la retienen, y dan fruto con {cf15i su} perseverancia.

16 - "Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o {cf15i la} pone debajo de una cama, sino que {cf15i la} pone sobre un candelero para que los que entren vean la luz.

17 - "Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz.

18 - "Por tanto, tengan cuidado de cómo oyen; porque al que tiene, {cf15i más} le será dado; y al que no tiene, aun lo que cree que tiene se le quitará."

19 - Entonces la madre y los hermanos de Jesús llegaron a {cf15i donde} El {cf15i estaba,} pero no podían acercarse a El debido al gentío.

20 - "Tu madre y Tus hermanos están afuera y Te quieren ver," Le avisaron.

21 - Pero El les respondió: "Mi madre y Mis hermanos son éstos que oyen la palabra de Dios y {cf15i la} hacen."

22 - Uno de {cf15i aquellos} días, Jesús entró en una barca con Sus discípulos, y les dijo: "Pasemos al otro lado del lago." Y se hicieron a la mar.

23 - Pero mientras ellos navegaban, El se durmió; y una violenta tempestad descendió sobre el lago, y comenzaron a hundirse y corrían peligro.

24 - Llegándose a Jesús, Lo despertaron, diciendo: "¡Maestro, Maestro, que perecemos!" Y El, levantándose, reprendió al viento y a las olas embravecidas, y cesaron y sobrevino la calma.

25 - "¿Dónde está la fe de ustedes?" les dijo. Pero ellos estaban atemorizados y asombrados, diciéndose unos a otros: "¿Quién, pues, es Este que aun a los vientos y al agua manda y Lo obedecen?"

26 - Entonces navegaron hacia la tierra de los Gadarenos que está al lado opuesto de Galilea.

27 - Cuando Jesús bajó a tierra, Le salió al encuentro un hombre de la ciudad poseído por demonios, y que por mucho tiempo no se había puesto ropa alguna, ni vivía en una casa sino en los sepulcros.

28 - Al ver a Jesús, gritó y cayó delante de El, y dijo en alta voz: "¿Qué tienes Tú que ver conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes."

29 - Porque El mandaba al espíritu inmundo que saliera del hombre, pues muchas veces se había apoderado de él, y estaba atado con cadenas y grillos y bajo guardia; {cf15i a pesar de todo} rompía las ataduras y era llevado por el demonio a los desiertos.

30 - Entonces Jesús le preguntó: "¿Cómo te llamas?" "Legión," contestó; porque muchos demonios habían entrado en él.

31 - Y Le rogaban que no les ordenara irse al abismo.

32 - Había una manada de muchos cerdos paciendo allí en el monte; y {cf15i los demonios} Le rogaron que les permitiera entrar en los cerdos. Y El les dio permiso.

33 - Los demonios salieron del hombre y entraron en los cerdos, y la manada se precipitó por el despeñadero al lago y se ahogaron.

34 - Cuando los que los cuidaban vieron lo que había sucedido, huyeron y lo contaron en la ciudad y por los campos.

35 - Salió entonces {cf15i la gente} a ver qué había sucedido; y vinieron a Jesús, y encontraron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido y en su cabal juicio, y se llenaron de temor.

36 - Los que {cf15i lo} habían visto, les contaron cómo el que estaba endemoniado había sido sanado.

37 - Entonces toda la gente (la multitud) de la región alrededor de los Gadarenos Le pidió {cf15i a Jesús} que se alejara de ellos, porque estaban poseídos de un gran temor. Y El, entrando a una barca, regresó.

38 - Pero el hombre de quien habían salido los demonios Le rogaba que le permitiera estar con El; pero Jesús lo despidió, diciendo:

39 - "Vuelve a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas Dios ha hecho por ti." Y él se fue, proclamando por toda la ciudad cuán grandes cosas Jesús había hecho por él.

40 - Cuando Jesús volvió, la multitud Lo recibió {cf15i con gozo} , porque todos Lo habían estado esperando.

41 - Entonces llegó un hombre llamado Jairo, que era un oficial de la sinagoga. Cayendo a los pies de Jesús, Le rogaba que entrara a su casa;

42 - porque tenía una hija única, como de doce años, que estaba al borde de la muerte. Pero mientras El iba, la muchedumbre Lo apretaba.

43 - Y una mujer que había tenido un flujo de sangre por doce años y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, sin que nadie pudiera curarla,

44 - se acercó a Jesús por detrás y tocó el borde de Su manto, y al instante cesó el flujo de su sangre.

45 - Y Jesús preguntó: "¿Quién es el que Me ha tocado?" Mientras todos lo negaban, Pedro dijo, y los que con él estaban: "Maestro, las multitudes Te aprietan y Te oprimen."

46 - Pero Jesús dijo: "Alguien Me tocó, porque me di cuenta de que había salido poder de Mí."

47 - Al ver la mujer que ella no había pasado inadvertida, se acercó temblando, y cayendo delante de El, declaró en presencia de todo el pueblo la razón por la cual Lo había tocado, y cómo al instante había sido sanada.

48 - Y El le dijo: "Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz."

49 - Mientras Jesús estaba todavía hablando, vino alguien de {cf15i la casa de Jairo,} oficial de la sinagoga, diciendo: "Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro."

50 - Pero cuando Jesús {cf15i lo} oyó, le respondió: "No temas; cree solamente, y ella será sanada."

51 - Al llegar Jesús a la casa, no permitió que nadie entrara con El sino {cf15i sólo} Pedro, Juan y Jacobo (Santiago), y el padre y la madre de la muchacha.

52 - Todos la lloraban y se lamentaban; pero El dijo: "No lloren, porque no ha muerto, sino que duerme."

53 - Y se burlaban de El, sabiendo que ella había muerto.

54 - Pero El, tomándola de la mano, clamó, diciendo: "¡Niña, levántate!"

55 - Entonces le volvió a ella su espíritu y se levantó al instante, y Jesús mandó que le dieran de comer.

56 - Sus padres estaban asombrados, pero El les encargó que no dijeran a nadie lo que había sucedido.