Lucas 8:43 - La Biblia de las Américas

Libro de Lucas
Capitulos:

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1 - Y poco después, El comenzó a recorrer las ciudades y aldeas, proclamando y anunciando las buenas nuevas del reino de Dios; con El {cf15I iban} los doce,

2 - y {cf15I también} algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios,

3 - y Juana, mujer de Chuza, mayordomo de Herodes, y Susana, y muchas otras que de sus bienes personales contribuían al sostenimiento de ellos.

4 - Habiéndose congregado una gran multitud, y los que de varias ciudades acudían a El, {cf15I les} habló por parábola:

5 - {cf6 El sembrador salió a sembrar su semilla; y al sembrarla, una parte cayó junto al camino, y fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron.}

6 - {cf6 Otra {cf15I parte} cayó sobre la roca, y tan pronto como creció, se secó, porque no tenía humedad.}

7 - {cf6 Otra {cf15I parte} cayó en medio de los espinos; y los espinos, al crecer con ella, la ahogaron.}

8 - {cf6 Y otra {cf15I parte} cayó en tierra buena, y creció y produjo una cosecha a ciento por uno.} Y al hablar estas cosas, {cf15I Jesús} exclamaba: {cf6 El que tiene oídos para oír, que oiga.}

9 - Sus discípulos le preguntaban qué quería decir esta parábola,

10 - y El dijo: {cf6 A vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de Dios, pero a los demás {cf15I les hablo} en parábolas, para que VIENDO, NO VEAN; Y OYENDO, NO ENTIENDAN.}

11 - {cf6 La parábola es ésta: la semilla es la palabra de Dios.}

12 - {cf6 Y aquéllos a lo largo del camino son los que han oído, {cf15I pero} después viene el diablo y arrebata la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.}

13 - {cf6 Y aquéllos sobre la roca son los que, cuando oyen, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíz {cf15I profunda;} creen por algún tiempo, y en el momento de la tentación sucumben.}

14 - {cf6 Y la {cf15I semilla} que cayó entre los espinos, éstos son los que han oído, y al continuar su camino son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y su fruto no madura.}

15 - {cf6 Pero la {cf15I semilla} en la tierra buena, éstos son los que han oído la palabra con corazón recto y bueno, y la retienen, y dan fruto con {cf15I su} perseverancia.}

16 - {cf6 Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o {cf15I la} pone debajo de una cama, sino que {cf15I la} pone sobre un candelero para que los que entren vean la luz.}

17 - {cf6 Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz.}

18 - {cf6 Por tanto, tened cuidado de cómo oís; porque al que tiene, {cf15I más} le será dado; y al que no tiene, aun lo que cree que tiene se le quitará.}

19 - Entonces su madre y sus hermanos llegaron a {cf15I donde} El {cf15I estaba,} pero no podían acercarse a El debido al gentío.

20 - Y le avisaron: Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren verte.

21 - Pero respondiendo El, les dijo: {cf6 Mi madre y mis hermanos son estos que oyen la palabra de Dios y {cf15I la} hacen.}

22 - Y uno de {cf15I aquellos} días, entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: {cf6 Pasemos al otro lado del lago.} Y se hicieron a la mar.

23 - Pero mientras ellos navegaban, El se durmió; y una violenta tempestad descendió sobre el lago, y comenzaron a anegarse y corrían peligro.

24 - Y llegándose a El, le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Y El, levantándose, reprendió al viento y a las olas embravecidas, y cesaron y sobrevino la calma.

25 - Y El les dijo: {cf6 ¿Dónde está vuestra fe?} Pero ellos estaban atemorizados y asombrados, diciéndose unos a otros: ¿Quién, pues, es éste que aun a los vientos y al agua manda y le obedecen?

26 - Navegaron hacia la tierra de los gadarenos que está al lado opuesto de Galilea;

27 - y cuando El bajó a tierra, le salió al encuentro un hombre de la ciudad poseído por demonios, y que por mucho tiempo no se había puesto ropa alguna, ni vivía en una casa, sino en los sepulcros.

28 - Al ver a Jesús, gritó y cayó delante de El, y dijo en alta voz: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes.

29 - Porque El mandaba al espíritu inmundo que saliera del hombre, pues muchas veces se había apoderado de él, y estaba atado con cadenas y grillos y bajo guardia; {cf15I a pesar de todo} rompía las ataduras y era impelido por el demonio a los desiertos.

30 - Entonces Jesús le preguntó: {cf6 ¿Cómo te llamas?} Y él dijo: Legión; porque muchos demonios habían entrado en él.

31 - Y le rogaban que no les ordenara irse al abismo.

32 - Y había una piara de muchos cerdos paciendo allí en el monte; y {cf15I los demonios} le rogaron que les permitiera entrar en los cerdos. Y El les dio permiso.

33 - Los demonios salieron del hombre y entraron en los cerdos; y la piara se precipitó por el despeñadero al lago, y se ahogaron.

34 - Y cuando los que los cuidaban vieron lo que había sucedido, huyeron y lo contaron en la ciudad y por los campos.

35 - Salió entonces {cf15I la gente} a ver qué había sucedido; y vinieron a Jesús, y encontraron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido y en su cabal juicio, y se llenaron de temor.

36 - Y los que {cf15I lo} habían visto, les contaron cómo el que estaba endemoniado había sido sanado.

37 - Entonces toda la gente de la región alrededor de los gadarenos le pidió {cf15I a Jesús} que se alejara de ellos, porque estaban poseídos de un gran temor. Y El entrando a una barca, regresó.

38 - Pero el hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que le permitiera acompañarle; mas El lo despidió, diciendo:

39 - {cf6 Vuelve a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas Dios ha hecho por ti.} Y él se fue, proclamando por toda la ciudad cuán grandes cosas Jesús había hecho por él.

40 - Cuando Jesús volvió, la multitud le recibió {cf15I con gozo} , porque todos le habían estado esperando.

41 - Y he aquí, llegó un hombre llamado Jairo, que era un oficial de la sinagoga; y cayendo a los pies de Jesús le rogaba que entrara a su casa;

42 - porque tenía una hija única, como de doce años, que estaba al borde de la muerte. Pero mientras El iba, la muchedumbre le apretaba.

43 - Y una mujer que había tenido un flujo de sangre por doce años y que había gastado en médicos todo cuanto tenía y no podía ser curada por nadie,

44 - se acercó {cf15I a Jesús} por detrás y tocó el borde de su manto, y al instante cesó el flujo de su sangre.

45 - Y Jesús dijo: {cf6 ¿Quién es el que me ha tocado?} Mientras todos lo negaban, Pedro dijo, y los que con él estaban: Maestro, las multitudes te aprietan y te oprimen.

46 - Pero Jesús dijo: {cf6 Alguien me tocó, porque me di cuenta que de mí había salido poder.}

47 - Al ver la mujer que ella no había pasado inadvertida, se acercó temblando, y cayendo delante de El, declaró en presencia de todo el pueblo la razón por la cual le había tocado, y cómo al instante había sido sanada.

48 - Y El le dijo: {cf6 Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz.}

49 - Mientras estaba todavía hablando, vino* alguien de {cf15I la casa del} oficial de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro.

50 - Pero cuando Jesús {cf15I lo} oyó, le respondió: {cf6 No temas; cree solamente, y ella será sanada.}

51 - Y cuando El llegó a la casa, no permitió que nadie entrara con El sino {cf15I sólo} Pedro, Juan y Jacobo, y el padre y la madre de la muchacha.

52 - Todos la lloraban y se lamentaban; pero El dijo: {cf6 No lloréis, porque no ha muerto, sino que duerme.}

53 - Y se burlaban de El, sabiendo que ella había muerto.

54 - Pero El, tomándola de la mano, clamó, diciendo: {cf6 ¡Niña, levántate!}

55 - Entonces le volvió su espíritu, y se levantó al instante, y El mandó que le dieran de comer.

56 - Y sus padres estaban asombrados; pero El les encargó que no dijeran a nadie lo que había sucedido.