Juan 8:59 - Biblia de Jerusalén Primera Edición (1976)

Libro de Juan
Capitulos:

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1 - Mas Jesús se fue al monte de los Olivos.

2 - Pero de madrugada se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y se puso a enseñarles.

3 - Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio

4 - y le dicen: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio.

5 - Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?»

6 - Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acuasarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra.

7 - Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra.»

8 - E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra.

9 - Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio.

10 - Incorporándose Jesús le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?»

11 - Ella respondió: «Nadie, Señor.» Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más.»

12 - Jesús les habló otra vez diciendo: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.»

13 - Los fariseos le dijeron: «Tú das testimonio de ti mismo: tu testimonio no vale.»

14 - Jesús les respondió: «Aunque yo dé testimonio de mí mismo, mi testimonio vale, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo ni a dónde voy.

15 - Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie;

16 - y si juzgo, mi juicio es verdadero, porque no estoy yo solo, sino yo y el que me ha enviado.

17 - Y en vuestra Ley está escrito que el testimonio de dos personas es válido.

18 - Yo soy el que doy testimonio de mí mismo y también el que me ha enviado, el Padre, da testimonio de mí.»

19 - Entonces le decían: «¿Dónde está tu Padre?» Respondió Jesús: «No me conocéis ni a mí ni a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre.»

20 - Estas palabras las pronunció en el Tesoro, mientras enseñaba en el Templo. Y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.

21 - Jesús les dijo otra vez: «Yo me voy y vosotros me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado. Adonde yo voy, vosotros no podéis ir.»

22 - Los judíos se decían: «¿Es que se va a suicidar, pues dice: “Adonde yo voy, vosotros no podéis ir?»

23 - El les decía: «Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba. Vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.

24 - Ya os he dicho que moriréis en vuestros pecados, porque si no creéis que Yo Soy, moriréis en vuestros pecados.»

25 - Entonces le decían: «¿Quién eres tú?» Jesús les respondió: «Desde el principio, lo que os estoy diciendo.

26 - Mucho podría hablar de vosotros y juzgar pero el que me ha enviado es veraz, y lo que le he oído a él es lo que hablo al mundo.»

27 - No comprendieron que les hablaba del Padre.

28 - Les dijo, pues, Jesús: «Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy, y que no hago nada por mi propia cuenta; sino que, lo que el Padre me ha enseñado, eso es lo que hablo.

29 - Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él.»

30 - Al hablar así, muchos creyeron en él.

31 - Decía, pues, Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos,

32 - y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.»

33 - Ellos le respondieron: «Nosotros somos descendencia de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Os haréis libres?»

34 - Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo.

35 - Y el esclavo no se queda en casa para siempre; mientras el hijo se queda para siempre.

36 - Si, pues, el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres.

37 - Ya sé que sois descendencia de Abraham; pero tratáis de matarme, porque mi Palabra no prende en vosotros.

38 - Yo hablo lo que he visto donde mi Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído donde vuestro padre.»

39 - Ellos le respondieron: «Nuestro padre es Abraham.» Jesús les dice: «Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham.

40 - Pero tratáis de matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios. Eso no lo hizo Abraham.

41 - Vosotros hacéis las obras de vuestro padre.» Ellos le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución; no tenemos más padre que a Dios.»

42 - Jesús les respondió: «Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí, porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que él me ha enviado.

43 - ¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi Palabra.

44 - Vosotros sois de vuestro padre el diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Este era homicida desde el principio, y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira.

45 - Pero a mí, como os digo la verdad, no me creéis.

46 - ¿Quién de vosotros puede probar que soy pecador? Si digo la verdad, ¿por qué no me creéis?

47 - El que es de Dios, escucha las palabras de Dios; vosotros no las escucháis, porque no sois de Dios.»

48 - Los judíos le respondieron: «¿No decimos, con razón, que eres samaritano y que tienes un demonio?»

49 - Respondió Jesús: «Yo no tengo un demonio; sino que honro a mi Padre, y vosotros me deshonráis a mí.

50 - Pero yo no busco mi gloria; ya hay quien la busca y juzga.

51 - En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi Palabra, no verá la muerte jamás.»

52 - Le dijeron los judíos: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas; y tú dices: “Si alguno guarda mi Palabra, no probará la muerte jamás.”

53 - ¿Eres tú acaso más grande que nuestro padre Abraham, que murió? También los profetas murieron. ¿Por quién te tienes a ti mismo?»

54 - Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: “El es nuestro Dios”,

55 - y sin embargo no le conocéis, yo sí que le conozco, y si dijera que no le conozco, sería un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco, y guardo su Palabra.

56 - Vuestro padre Abraham se regocijó pensando en ver mi Día; lo vio y se alegró.»

57 - Entonces los judíos le dijeron: «¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?»

58 - Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy.»

59 - Entonces tomaron piedras para tirárselas; pero Jesús se ocultó y salió del Templo.