Job 9:22 - Biblia de Jerusalén Primera Edición (1976)

Libro de Job
Capitulos:

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1 - Job tomó la palabra y dijo:

2 - Bien sé yo, en verdad, que es así: ¿cómo ante Dios puede ser justo un hombre?

3 - A quien pretenda litigar con él, no le responderá ni una vez entre mil.

4 - Entre los más sabios, entre los más fuertes, ¿quién le hizo frente y salió bien librado?

5 - El traslada los montes sin que se den cuenta, y los zarandea en su furor.

6 - El sacude la tierra de su sitio, y se tambalean sus columnas.

7 - A su veto el sol no se levanta, y pone un sello a las estrellas.

8 - El solo desplegó los Cielos, y holló la espalda de la Mar.

9 - El hizo la Osa y Orión, las Cabrillas y las Cámaras del Sur.

10 - Es autor de obras grandiosas, insondables, de maravillas sin número.

11 - Si pasa junto a mí, yo no le veo, si se desliza, no le advierto.

12 - Si en algo hace presa, ¿quién le estorbará? ¿quién le dirá: «¿Qué es lo que haces?»

13 - Dios no cede en su cólera: bajo él quedan postrados los esbirros de Ráhab.

14 - ¡Cuánto menos podré yo defenderme y rebuscar razones frente a él!

15 - Aunque tuviera razón, no hallaría respuesta, ¡a mi juez tendría que suplicar!

16 - Y aunque le llame y me responda, aún no creo que escuchará mi voz.

17 - ¡El, que me aplasta por un pelo, que multiplica sin razón mis heridas,

18 - y ni aliento recobrar me deja, sino que me harta de amargura!

19 - Si se trata de fuerza, ¡es él el Poderoso! Si de justicia, ¿quién le emplazará?

20 - Si me creo justo, su boca me condena, si intachable, me declara perverso.

21 - ¿Soy intachable? ¡Ni yo mismo me conozco, y desprecio mi vida!

22 - Pero todo da igual, y por eso digo: él extermina al intachable y al malvado.

23 - Si un azote acarrea la muerte de improviso, él se ríe de la angustia de los inocentes.

24 - En un país sujeto al poder de un malvado, él pone un velo en el rostro de sus jueces: si no es él, ¿quién puede ser?

25 - Mis días han sido más raudos que un correo, se han ido sin ver la dicha.

26 - Se han deslizado lo mismo que canoas de junco, como águila que cae sobre la presa.

27 - Si digo: «Voy a olvidar mis quejas, mudaré de semblante para ponerme alegre»,

28 - me asalta el temor de todos mis pesares, pues sé que tú no me tendrás por inocente.

29 - Y si me he hecho culpable, ¿para qué voy a fatigarme en vano?

30 - Aunque me lave con jabón, y limpie mis manos con lejía,

31 - tú me hundes en el lodo, y mis propios vestidos tienen horror de mí.

32 - Que él no es un hombre como yo, para que le responda, para comparecer juntos en juicio.

33 - No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano entre los dos,

34 - y que de mí su vara aparte para que no me espante su terror.

35 - Pero hablaré sin temerle, pues yo no soy así para mí mismo.