1 Samuel 26:4 - Biblia Dios Habla Hoy Latinoamericana (1996)

Libro de 1 Samuel
Capitulos:

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1 - Los habitantes de Zif fueron a Guibeá a ver a Saúl, y le dijeron: "David está escondido en la colina de Haquilá, frente al desierto."

2 - Entonces Saúl se puso en marcha, acompañado de tres mil de los mejores soldados israelitas, y se fue al desierto de Zif en busca de David.

3 - Acampó en la colina de Haquilá, que está junto al camino y frente al desierto. Pero David, que estaba en el desierto, se dio cuenta de que Saúl lo había seguido hasta allí,

4 - así que envió espías para saber hasta dónde había llegado Saúl.

5 - Después fue hasta el lugar en que Saúl había acampado y se fijó en dónde dormían Saúl y Abner, el hijo de Ner, que era jefe del ejército de Saúl. Resultó que Saúl dormía dentro del campamento, rodeado de su gente.

6 - Entonces David habló con Ahimélec el hitita y con Abisai, que era hijo de Seruiá y hermano de Joab, y les preguntó: –¿Quién está dispuesto a bajar conmigo al campamento para llegar hasta Saúl? –Yo bajaré contigo –respondió Abisai.

7 - Aquella misma noche, David y Abisai fueron al campamento. Saúl estaba durmiendo dentro del campamento, ya su cabecera tenía su lanza hincada en tierra. Abner y la tropa estaban acostados alrededor de él.

8 - Entonces dijo Abisai a David: –Dios ha puesto hoy en tus manos a tu enemigo. Déjame que lo mate ahora y que lo clave en tierra con su propia lanza. Un solo golpe será suficiente.

9 - Pero David le contestó: –No lo mates, pues nadie que intente matar al rey escogido por el Señor quedará sin castigo.

10 - Juro por el Señor que él será quien le quite la vida, y asea que le llegue la hora de la muerte, o que muera al entrar en combate.

11 - Que el Señor me libre de intentar matar al rey que él ha escogido. Así que toma la lanza que está a su cabecera y la jarra del agua, y vámonos.

12 - De esta manera David tomó la lanza y la jarra del agua que estaban a la cabecera de Saúl, y se fueron. Nadie los vio ni oyó; nadie se despertó, porque todos estaban dormidos, pues el Señor hizo que cayeran en un profundo sueño.

13 - Después David pasó al otro lado del valle y se puso sobre la cumbre de un monte, a cierta distancia. Entre ellos quedaba un gran espacio.

14 - Entonces David llamó en alta voz a Abner y al ejército: –¡Abner, contéstame! Abner respondió: –¿Quién eres tú para gritarle al rey?

15 - David le dijo: –¿No eres tú ese hombre a quien nadie en Israel se le puede comparar? ¿Cómo es que no has protegido a tu señor el rey? uno del pueblo ha entrado con intenciones de matarlo.

16 - No está bien lo que has hecho. Yo les juro por el Señor que ustedes merecen la muerte, pues no han protegido a su señor, el rey que el Señor ha escogido. ¡Busca la lanza del rey y la jarra del agua que estaban a su cabecera, a ver si las encuentras!

17 - Cuando Saúl reconoció la voz de David, exclamó: –¡Pero si eres tú, David, hijo mío, quien me habla! y David contestó: –Sí, Majestad, soy y o.

18 - Pero, ¿por qué persigue Su Majestad a este servidor suyo?¿Qué he hecho? ¿Qué mal he cometido?

19 - yo le ruego a Su Majestad que escuche a este siervo suyo: si es el Señor quien ha puesto a Su Majestad en contra mía, ojalá acepte una ofrenda; pero si es cosa de los hombres, que el Señor los maldiga. Porque me han arrojado ahora de esta tierra, que es del Señor, con lo cual me empujan a servir a otros dioses.

20 - yo no quisiera que mi sangre fuera derramada lejos de la presencia del Señor, ¡pero Su Majestad ha salido en busca de una pulga, y me persigue por los montes como a una perdiz!

21 - Entonces Saúl dijo: –¡David, hijo mío, reconozco que he pecado! ¡Me he portado como un necio, y he cometido un gran error! Pero regresa, que no volveré a buscar tu mal, ya que en este mismo día has mostrado respeto por mi vida.

22 - David le contestó: –Aquí está la lanza de Su Majestad. Que venga uno de los criados a recogerla,

23 - y que el Señor recompense a cada cual según su lealtad y sinceridad. Aunque el Señor puso hoy a Su Majestad en mis manos, no quise alzar mi mano contra el rey que él ha escogido.

24 - y así como hoy he respetado la vida de Su Majestad, así quiera el Señor respetar la mía y me libre de toda angustia.

25 - Saúl exclamó entonces: –¡Bendito seas, David, hijo mío! ¡Tú emprenderás grandes cosas, y tendrás éxito en todo! Después de esto, Saúl regresó a su casa, y David siguió su camino.