Mateo 6:32 - La Biblia Reina Valera 1862

Libro de Mateo
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1 - MIRÁD que no hagáis vuestra limosna delante de los hombres, para que seais mirados de ellos: de otra manera no tenéis galardón de vuestro Padre que está en los cielos.

2 - Pues cuando haces limosna, no hagas tocar trompeta delante de tí, como hacen los hipócritas en las sinagogas, y en las plazas, para ser estimados de los hombres: de cierto os digo que ya tienen su galardón.

3 - Mas cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha.

4 - Que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, él te recompensará en lo público.

5 - Y cuando orares, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en las esquinas de las calles en pié; para que sean vistos. De cierto que ya tienen su galardón.

6 - Mas tú, cuando orares, entra en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora a tu Padre que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará en lo público.

7 - Y orando, no habléis inútilmente, como los paganos, que piensan que por su parlería serán oidos.

8 - No os hagáis pues semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de que cosas tenéis necesidad, ántes que vosotros le pidáis.

9 - Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro, que estás en los cielos: sea santificado tu nombre.

10 - Venga tu reino: sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

11 - Dános hoy nuestro pan cotidiano.

12 - Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

13 - Y no nos metas en tentación, mas líbranos de mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

14 - Porque si perdonareis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.

15 - Mas si no perdonareis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

16 - Y cuando ayunáis, no seais como los hipócritas, austeros: que demudan sus rostros para parecer a los hombres que ayunan. De cierto os digo, que ya tienen su galardón.

17 - Mas tú, cuando ayunas, unge tu cabeza, y lava tu rostro,

18 - Para no parecer a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en lo escondido; y tu Padre que ve en lo escondido, te recompensará en lo público.

19 - No hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladrones minan, y hurtan;

20 - Mas hacéos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan, ni hurtan.

21 - Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.

22 - La luz del cuerpo es el ojo: así que si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo será luminoso.

23 - Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así que si la luz que en tí hay, son tinieblas, ¿cuántas serán las mismas tinieblas?

24 - Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno, y amará al otro; o se llegará al uno, y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios, y a las riquezas.

25 - Por tanto os digo: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿La vida no es más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?

26 - Mirád a las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?

27 - ¿Mas quién de vosotros, por mucho que se congoje, podrá añadir a su estatura un codo?

28 - Y por el vestido, ¿por qué os congojáis? Aprendéd de los lirios del campo, como crecen: no trabajan, ni hilan:

29 - Mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fué vestido así como uno de ellos.

30 - Y si la yerba del campo, que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fé?

31 - No os congojéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué nos cubriremos?

32 - (Porque los Gentiles buscan todas estas cosas;) porque vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas tenéis necesidad.

33 - Mas buscád primeramente el reino de Dios, y su justicia; y todas estas cosas os serán añadidas.

34 - Así que, no os congojéis por lo de mañana; que el mañana traerá su congoja: basta al día su aflicción.