Romanos 3:18 - La Biblia Versión Internacional (1984)

Libro de Romanos
Capitulos:

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1 - Entonces, ¿qué se gana con ser judío, o qué valor tiene la circuncisión?

2 - Mucho, desde cualquier punto de vista. En primer lugar, a los judíos se les confiaron las palabras mismas de Dios.

3 - Pero entonces, si a algunos les faltó la fe, ¿acaso su falta de fe anula la fidelidad de Dios?

4 - ¡De ninguna manera! Dios es siempre veraz, aunque el hombre sea mentiroso. Así está escrito: "Que seas tenido por justo en tus palabras, y que triunfes cuando te juzguen."*

5 - Pero si nuestra injusticia pone de relieve la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Que Dios es injusto al descargar sobre nosotros su ira? (Hablo en términos humanos.)

6 - ¡De ninguna manera! Si así fuera, ¿cómo podría Dios juzgar al mundo?

7 - Alguien podría objetar: "Si mi mentira destaca la verdad de Dios y así aumenta su gloria, ¿por qué todavía se me juzga como pecador?

8 - ¿Por qué no decir: Hagamos lo malo para que venga lo bueno?" Así nos calumnian algunos, asegurando que eso es lo que enseñamos. ¡Pero bien merecida se tienen la condenación!

9 - ¿A qué conclusión llegamos? ¿Acaso los judíos somos mejores? ¡De ninguna manera! Ya hemos demostrado que tanto los judíos como los gentiles están bajo el pecado.

10 - Así está escrito: "No hay un solo justo, ni siquiera uno;

11 - no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios.

12 - Todos se han extraviado; por igual se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno, no hay ni siquiera uno."*

13 - "Su garganta es un sepulcro abierto; su lengua practica el engaño."* "Hay veneno de víbora en sus labios."*

14 - "Su boca está llena de maldición y de amargura."*

15 - "Veloces son sus pies para ir a derramar sangre;

16 - dejan ruina y miseria en su camino,

17 - y no conocen el camino de paz."*

18 - "No hay temor de Dios delante de sus ojos."*

19 - Ahora bien, sabemos que todo lo que dice la ley, lo dice a quienes están sujetos a ella, para que todo el mundo se calle la boca y quede convicto delante de Dios.

20 - Por tanto, nadie será justificado en presencia de Dios por hacer las obras que exige la ley; más bien, mediante la ley cobramos conciencia del pecado.

21 - Pero ahora, sin la mediación de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, de la que dan testimonio la ley y los profetas.

22 - Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción,

23 - pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios,

24 - pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó.*

25 - Dios lo ofreció como un sacrificio de expiación* que se recibe por la fe en su sangre, para así demostrar su justicia. Anteriormente, en su paciencia, Dios había pasado por alto los pecados;

26 - pero en el tiempo presente ha ofrecido a Jesucristo para manifestar su justicia. De este modo Dios es justo y, a la vez, el que justifica a los que tienen fe en Jesús.

27 - ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál principio? ¿Por el de la observancia de la ley? No, sino por el de la fe.

28 - Porque sostenemos que todos somos justificados por la fe, y no por las obras que la ley exige.

29 - ¿Es acaso Dios sólo Dios de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? Sí, también es Dios de los gentiles,

30 - pues no hay más que un solo Dios. Él justificará por la fe a los que están circuncidados y, mediante esa misma fe, a los que no lo están.

31 - ¿Quiere decir que anulamos la ley con la fe? ¡De ninguna manera! Más bien, confirmamos la ley.