Hechos 5:40 - La Biblia Versión Internacional (1984)

Libro de Hechos
Capitulos:

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1 - Un hombre llamado Ananías también vendió una propiedad y, en complicidad con su esposa Safira, se quedó con parte del dinero y puso el resto a disposición de los apóstoles.

2 - {cf15i (OMITTED TEXT)}

3 - --Ananías --le reclamó Pedro--, ¿cómo es posible que Satanás haya llenado tu corazón para que le mintieras al Espíritu Santo y te quedaras con parte del dinero que recibiste por el terreno?

4 - ¿Acaso no era tuyo antes de venderlo? Y una vez vendido, ¿no estaba el dinero en tu poder? ¿Cómo se te ocurrió hacer esto? ¡No has mentido a los hombres sino a Dios!

5 - Al oír estas palabras, Ananías cayó muerto. Y un gran temor se apoderó de todos los que se enteraron de lo sucedido.

6 - Entonces se acercaron los más jóvenes, envolvieron el cuerpo, se lo llevaron y le dieron sepultura.

7 - Unas tres horas más tarde entró la esposa, sin saber lo que había ocurrido.

8 - --Dime --le preguntó Pedro--, ¿vendieron ustedes el terreno por tal precio? --Sí --dijo ella--, por tal precio.

9 - --¿Por qué se pusieron de acuerdo para poner a prueba al Espíritu del Señor? --le recriminó Pedro--. ¡Mira! Los que sepultaron a tu esposo acaban de regresar y ahora te llevarán a ti.

10 - En ese mismo instante ella cayó muerta a los pies de Pedro. Entonces entraron los jóvenes y, al verla muerta, se la llevaron y le dieron sepultura al lado de su esposo.

11 - Y un gran temor se apoderó de toda la iglesia y de todos los que se enteraron de estos sucesos.

12 - Por medio de los apóstoles ocurrían muchas señales y prodigios entre el pueblo; y todos los creyentes se reunían de común acuerdo en el Pórtico de Salomón.

13 - Nadie entre el pueblo se atrevía a juntarse con ellos, aunque los elogiaban.

14 - Y seguía aumentando el número de los que creían y aceptaban al Señor.

15 - Era tal la multitud de hombres y mujeres, que hasta sacaban a los enfermos a las plazas y los ponían en colchonetas y camillas para que, al pasar Pedro, por lo menos su sombra cayera sobre alguno de ellos.

16 - También de los pueblos vecinos a Jerusalén acudían multitudes que llevaban personas enfermas y atormentadas por espíritus malignos, y todas eran sanadas.

17 - El sumo sacerdote y todos sus partidarios, que pertenecían a la secta de los saduceos, se llenaron de envidia.

18 - Entonces arrestaron a los apóstoles y los metieron en la cárcel común.

19 - Pero en la noche un ángel del Señor abrió las puertas de la cárcel y los sacó.

20 - "Vayan --les dijo--, preséntense en el templo y comuniquen al pueblo todo este mensaje de vida."

21 - Conforme a lo que habían oído, al amanecer entraron en el templo y se pusieron a enseñar. Cuando llegaron el sumo sacerdote y sus partidarios, convocaron al Consejo, es decir, a la asamblea general de los ancianos de Israel, y mandaron traer de la cárcel a los apóstoles.

22 - Pero al llegar los guardias a la cárcel, no los encontraron. Así que volvieron con el siguiente informe:

23 - "Encontramos la cárcel cerrada, con todas las medidas de seguridad, y a los guardias firmes a las puertas; pero cuando abrimos, no encontramos a nadie adentro."

24 - Al oírlo, el capitán de la guardia del templo y los jefes de los sacerdotes se quedaron perplejos, preguntándose en qué terminaría todo aquello.

25 - En esto, se presentó alguien que les informó: "¡Miren! Los hombres que ustedes metieron en la cárcel están en el templo y siguen enseñando al pueblo."

26 - Fue entonces el capitán con sus guardias y trajo a los apóstoles sin recurrir a la fuerza, porque temían ser apedreados por la gente.

27 - Los condujeron ante el Consejo, y el sumo sacerdote les reclamó:

28 - --Les hemos prohibido terminantemente enseñar en ese nombre. Sin embargo, ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas, y se han propuesto echarnos la culpa a nosotros de la muerte* de ese hombre.

29 - --¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres! --respondieron Pedro y los demás apóstoles--.

30 - El Dios de nuestros antepasados resucitó a Jesús, a quien ustedes mataron colgándolo de un madero.

31 - Por su poder,* Dios lo exaltó como Príncipe y Salvador, para que diera a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.

32 - Nosotros somos testigos de estos acontecimientos, y también lo es el Espíritu Santo que Dios ha dado a quienes le obedecen.

33 - A los que oyeron esto se les subió la sangre a la cabeza y querían matarlos.

34 - Pero un fariseo llamado Gamaliel, maestro de la ley muy respetado por todo el pueblo, se puso de pie en el Consejo y mandó que hicieran salir por un momento a los apóstoles.

35 - Luego dijo: "Hombres de Israel, piensen dos veces en lo que están a punto de hacer con estos hombres.

36 - Hace algún tiempo surgió Teudas, jactándose de ser alguien, y se le unieron unos cuatrocientos hombres. Pero lo mataron y todos sus seguidores se dispersaron y allí se acabó todo.

37 - Después de él surgió Judas el galileo, en los días del censo, y logró que la gente lo siguiera. A él también lo mataron, y todos sus secuaces se dispersaron.

38 - En este caso les aconsejo que dejen a estos hombres en paz. ¡Suéltenlos! Si lo que se proponen y hacen es de origen humano, fracasará;

39 - pero si es de Dios, no podrán destruirlos, y ustedes se encontrarán luchando contra Dios." Se dejaron persuadir por Gamaliel.

40 - Entonces llamaron a los apóstoles y, luego de azotarlos, les ordenaron que no hablaran más en el nombre de Jesús. Después de eso los soltaron.

41 - Así, pues, los apóstoles salieron del Consejo, llenos de gozo por haber sido considerados dignos de sufrir afrentas por causa del Nombre.

42 - Y día tras día, en el templo y de casa en casa, no dejaban de enseñar y anunciar las buenas nuevas de que Jesús es el Mesías.