Hechos 4:7 - La Biblia Versión Internacional (1984)

Libro de Hechos
Capitulos:

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1 - Mientras Pedro y Juan le hablaban a la gente, se les presentaron los sacerdotes, el capitán de la guardia del templo y los saduceos.

2 - Estaban muy disgustados porque los apóstoles enseñaban a la gente y proclamaban la resurrección, que se había hecho evidente en el caso de Jesús.

3 - Prendieron a Pedro y a Juan y, como ya anochecía, los metieron en la cárcel hasta el día siguiente.

4 - Pero muchos de los que oyeron el mensaje creyeron, y el número de éstos llegaba a unos cinco mil.

5 - Al día siguiente se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los maestros de la ley.

6 - Allí estaban el sumo sacerdote Anás, Caifás, Juan, Alejandro y los otros miembros de la familia del sumo sacerdote.

7 - Hicieron que Pedro y Juan comparecieran ante ellos y comenzaron a interrogarlos: --¿Con qué poder, o en nombre de quién, hicieron ustedes esto?

8 - Pedro, lleno del Espíritu Santo, les respondió: --Gobernantes del pueblo y ancianos:

9 - Hoy se nos procesa por haber favorecido a un inválido, ¡y se nos pregunta cómo fue sanado!

10 - Sepan, pues, todos ustedes y todo el pueblo de Israel que este hombre está aquí delante de ustedes, sano gracias al nombre de Jesucristo de Nazaret, crucificado por ustedes pero resucitado por Dios.

11 - Jesucristo es 'la piedra que desecharon ustedes los constructores, y que ha llegado a ser piedra angular'.*

12 - De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos.

13 - Los gobernantes, al ver la osadía con que hablaban Pedro y Juan, y al darse cuenta de que eran gente sin estudios ni preparación, quedaron asombrados y reconocieron que habían estado con Jesús.

14 - Además, como vieron que los acompañaba el hombre que había sido sanado, no tenían nada que alegar.

15 - Así que les mandaron que se retiraran del Consejo, y se pusieron a deliberar entre sí:

16 - "¿Qué vamos a hacer con estos sujetos? Es un hecho que por medio de ellos ha ocurrido un milagro evidente; todos los que viven en Jerusalén lo saben, y no podemos negarlo.

17 - Pero para evitar que este asunto siga divulgándose entre la gente, vamos a amenazarlos para que no vuelvan a hablar de ese nombre a nadie."

18 - Los llamaron y les ordenaron terminantemente que dejaran de hablar y enseñar acerca del nombre de Jesús.

19 - Pero Pedro y Juan replicaron: --¿Es justo delante de Dios obedecerlos a ustedes en vez de obedecerlo a él? ¡Júzguenlo ustedes mismos!

20 - Nosotros no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.

21 - Después de nuevas amenazas, los dejaron irse. Por causa de la gente, no hallaban manera de castigarlos: todos alababan a Dios por lo que había sucedido,

22 - pues el hombre que había sido milagrosamente sanado tenía más de cuarenta años.

23 - Al quedar libres, Pedro y Juan volvieron a los suyos y les relataron todo lo que les habían dicho los jefes de los sacerdotes y los ancianos.

24 - Cuando lo oyeron, alzaron unánimes la voz en oración a Dios: "Soberano Señor, creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo lo que hay en ellos,

25 - tú, por medio del Espíritu Santo, dijiste en labios de nuestro padre David, tu siervo: "'¿Por qué se sublevan las naciones y en vano conspiran los pueblos?

26 - Los reyes de la tierra se rebelan y los gobernantes se confabulan contra el Señor y contra su Ungido.'*

27 - En efecto, en esta ciudad se reunieron Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y con el pueblo* de Israel, contra tu santo siervo Jesús, a quien ungiste

28 - para hacer lo que de antemano tu poder y tu voluntad habían determinado que sucediera.

29 - Ahora, Señor, toma en cuenta sus amenazas y concede a tus siervos el proclamar tu palabra sin temor alguno.

30 - Por eso, extiende tu mano para sanar y hacer señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo Jesús."

31 - Después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban la palabra de Dios sin temor alguno.

32 - Todos los creyentes eran de un solo sentir y pensar. Nadie consideraba suya ninguna de sus posesiones, sino que las compartían.

33 - Los apóstoles, a su vez, con gran poder seguían dando testimonio de la resurrección del Señor Jesús. La gracia de Dios se derramaba abundantemente sobre todos ellos,

34 - pues no había ningún necesitado en la comunidad. Quienes poseían casas o terrenos los vendían, llevaban el dinero de las ventas

35 - y lo entregaban a los apóstoles para que se distribuyera a cada uno según su necesidad.

36 - José, un levita natural de Chipre, a quien los apóstoles llamaban Bernabé (que significa: Consolador*),

37 - vendió un terreno que poseía, llevó el dinero y lo puso a disposición de los apóstoles.