Salmos 38 - Nueva Reina Valera 1990 (Adventista)

Libro de Salmos
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1 - Salmo de Davidpar Oh Eterno, no me reprendas en tu enojo, ni me castigues en tu ira.

2 - Porque tus saetas se han clavado en mí, y sobre mí está pesando tu mano.

3 - Nada sano hay en mi carne, a causa de tu ira; ni hay salud en mis huesos, a causa de mi pecado.

4 - Mis iniquidades han sobrepasado mi cabeza, como carga pesada gravitan sobre mí.

5 - Mis llagas hieden y supuran, a causa de mi locura.*

6 - Estoy encorvado, humillado en gran manera. Ando enlutado todo el día.

7 - Mis lomos están ardiendo de fiebre, y nada sano hay en mi carne.

8 - Estoy debilitado y molido en gran manera. Gimo a causa de la conmoción de mi corazón.

9 - Señor, ante ti están todos mis deseos, mi suspiro no te es oculto.

10 - mi corazón está acongojado, me ha dejado mi vigor, y hasta la luz de mis ojos me falta.

11 - Mis amigos y mis compañeros me evitan por causa de mi plaga, mis cercanos se han alejado.

12 - Los que buscan mi vida arman lazos, los que procuran mi mal hablan iniquidades, meditan engaños todo el día.

13 - Pero yo, como si fuera sordo, no oigo. Soy como el mudo que no abre su boca.

14 - Soy como el que no oye, y en su boca no hay respuesta.

15 - Porque en ti, Señor, espero; tú responderás, oh Eterno, Dios mío.

16 - Porque dije: "No se alegren de mí, cuando mi pie resbale, no se engrandezcan sobre mí".

17 - En verdad, estoy a punto de caer, y mi dolor está siempre en mí.

18 - Por tanto, confieso mi maldad, y me entristece mi pecado.

19 - Mis enemigos están activos y poderosos, y se han aumentado los que me aborrecen sin causa.

20 - Los que pagan mal por bien me son contrarios, porque yo sigo lo bueno.

21 - No me desampares, oh Eterno; Dios mío, no te alejes de mí.

22 - Apresúrate a ayudarme, oh Señor, mi Salvador.