Lamentaciones 3:39 - Nueva Reina Valera 1990 (Adventista)

Libro de Lamentaciones
Capitulos:

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1 - Soy el hombre que ha visto aflicción ante la vara del enojo de Dios.

2 - Me guió y llevó en tinieblas, no en luz.

3 - Contra mí volvió y revolvió su mano todo el día.

4 - Envejeció mi carne y mi piel, quebrantó mis huesos.

5 - Edificó baluartes contra mí, y me cercó de amargura y trabajo.

6 - Me asentó en oscuridad, como los ya muertos de mucho tiempo.

7 - Me cercó por todos lados, y no puedo salir, agravó mis cadenas.

8 - Aunque clamé y di voces, cerró los oídos a mi oración.

9 - Cercó mis caminos con piedra tajada, torció mis senderos.

10 - Como oso que acecha fue para mí, como león en escondrijo.

11 - Torció mis caminos, me despedazó, y me asoló.

12 - Entesó su arco, y me puso como blanco de sus saetas.

13 - Clavó en mis entrañas las saetas de su aljaba.

14 - Fui escarnio a todo mi pueblo, su burla todos los días.

15 - Me llenó de amargura, me embriagó de ajenjo.

16 - Me quebró los dientes con piedras, me cubrió de ceniza.

17 - Alejó de mí la paz, y olvidé el bien.

18 - Dije: "Pereció mi fuerza y mi esperanza del Eterno".

19 - Acuérdate de mi aflicción y mi abatimiento, del ajenjo y la hiel.

20 - Bien lo recordaré, porque estoy abatido.

21 - Esto medito en mi corazón, por lo cual esperaré.

22 - Gracias al gran amor del Eterno, no somos consumidos, porque su compasión nunca falta.

23 - Se renueva cada mañana, ¡grande es tu fidelidad!

24 - Me digo: "Mi parte es el Eterno, por tanto, en él esperaré"*

25 - Bueno es el Señor para los que esperan en él, para los que lo buscan.*

26 - Bueno es esperar en silencio en la salvación del Eterno.*

27 - Bueno es al hombre que lleve el yugo desde su juventud,

28 - que se siente solo, en silencio, porque Dios se lo impuso,

29 - que ponga su boca en el polvo, por si hubiera esperanza,

30 - que dé la mejilla al que lo hiera, y se colme de afrenta.

31 - Porque el Señor no desecha para siempre.

32 - Antes, si aflige también se compadece según la magnitud de su invariable amor.

33 - Porque no aflige ni entristece por gusto a los hombres.*

34 - Desmenuzar bajo los pies a los encarcelados de la tierra,

35 - torcer el derecho del hombre ante el Altísimo,

36 - trastornar al hombre en su causa, el Señor no lo aprueba.

37 - ¿Quién es el que habla y las cosas suceden? ¿No es el Señor el que decide?*

38 - ¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?

39 - ¿Por qué ha de quejarse el hombre cuando es castigado por su pecado?*

40 - Examinemos nuestros caminos, revisémoslos, y volvamos al Eterno.

41 - Levantemos el corazón y las manos a Dios en el cielo.*

42 - Nosotros nos hemos rebelado, fuimos desleales, y tú no nos perdonaste.

43 - Desplegaste el enojo, y nos perseguiste; mataste, y no perdonaste.

44 - Te cubriste de nube, para que no llegara nuestra oración.

45 - Nos volviste en oprobio y abominación entre los pueblos.*

46 - Todos nuestros enemigos abrieron sobre nosotros su boca.

47 - Temor y lazo fueron para nosotros, asolamiento y quebranto.

48 - Ríos de agua echan mis ojos, por el quebranto de mi pueblo.

49 - Mis ojos destilan y no cesan, porque no hay alivio,

50 - hasta que el Eterno mire y vea desde el cielo.

51 - Mis ojos me duelen de llorar por todas las hijas de mi ciudad.

52 - Mis enemigos me dieron caza como ave, sin motivo.

53 - Sofocaron mi vida en una cisterna, pusieron piedra sobre mí.

54 - Aguas cubrieron mi cabeza. Y yo dije: "Estoy perdido".*

55 - Invoqué tu Nombre, oh Eterno, desde la profunda cárcel,

56 - y oíste mi voz. No escondas tu oído a mi clamor por alivio.

57 - El día que te invoqué, te acercaste, y dijiste: "No temas".

58 - Abogaste, Señor, por mi causa; redimiste mi vida.

59 - Tú has visto, oh Eterno, mi agravio. Defiende mi causa.

60 - Tú has visto toda su venganza, todos sus pensamientos contra mí.

61 - Tú has oído sus insultos, oh Eterno, todas sus maquinaciones contra mí.

62 - Los dichos de los que contra mí se levantaron, y su designio contra mí todo el día.

63 - Al sentarse y al levantarse, mira que soy su cantinela.

64 - Dales el pago, oh Eterno, según la obra de sus manos.

65 - Ciega su corazón, tu maldición caiga sobre ellos.

66 - Persíguelos en tu enojo, y quebrántalos debajo del cielo, oh Eterno.