Isaias 1:26 - Nueva Reina Valera 1990 (Adventista)

Libro de Isaias
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1 - Visión de Isaías hijo de Amós, que vio acerca de Judá y Jerusalén, en los días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.*

2 - Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla el Eterno: "Crié hijos y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.

3 - "El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; pero Israel no conoce, mi pueblo no tiene discernimiento".

4 - ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, raza de malignos, hijos depravados! Dejaron al Eterno, despreciaron al Santo de Israel, le dieron la espalda.

5 - ¿Para qué habéis de ser castigados aún, si seguís siendo rebeldes? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente.

6 - Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa ilesa, sino herida, hinchazón y podrida llaga. No están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.

7 - Vuestra tierra está desolada, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra está comida por extranjeros ante vuestra cara, asolada por extraños.

8 - Y Sión queda como choza en viña, como cabaña en melonar, como ciudad sitiada.

9 - Si el Eterno Todopoderoso no hubiera dejado un pequeño residuo, seríamos como Sodoma y semejantes a Gomorra.

10 - Gobernantes de Sodoma, oíd la Palabra del Eterno; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.*

11 - "¿Para qué me sirve —dice el Eterno— la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de grasa de animales gordos. No quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.

12 - "¿Quién demanda esto de vuestra mano, cuando venís a presentaros ante mí, para hollar mis atrios?

13 - "No me traigáis más vana ofrenda. El incienso me es abominación. Luna nueva, sábado, el convocar asamblea, no los puedo sufrir. Vuestras fiestas solemnes son una iniquidad.

14 - "Detesto vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes. Me son gravosas, cansado estoy de soportarlas.

15 - "Cuando extendáis vuestras manos para orar, esconderé de vosotros mis ojos. Aunque multipliquéis las oraciones, no os escucharé. Llenas están de sangre vuestras manos.*

16 - "Lavaos, limpiaos. Quitad de mi vista la iniquidad de vuestras obras. Dejad de hacer lo malo.

17 - "Aprended a hacer bien. Buscad justicia, restituid al agraviado, defended al huérfano, amparad a la viuda.*

18 - "Entonces venid y razonemos —dice el Eterno—. Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

19 - "Si queréis obedecer, comeréis el bien de la tierra.

20 - "Si rehusáis y sois rebeldes, seréis consumidos a espada"; porque la boca del Eterno lo ha dicho.

21 - ¡Cómo se ha vuelto en ramera la ciudad fiel! Llena estaba de justicia, en ella habitaba la equidad; pero ahora, los homicidas.*

22 - Tu plata se ha vuelto escoria, tu vino mezclado está con agua.

23 - Tus príncipes, rebeldes y compañeros de ladrones. Todos aman el soborno, y van tras la recompensa. No hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.

24 - Por eso, dice el Señor, el Eterno Todopoderoso, el Fuerte de Israel: "Tomaré satisfacción de mis adversarios, me vengaré de mis enemigos".

25 - "Volveré mi mano contra ti, limpiaré hasta lo más puro tus escorias y quitaré toda tu impureza".

26 - "Restituiré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes. Entonces te llamarán Ciudad de Justicia, Ciudad Fiel".*

27 - Sión será rescatada con justicia, y sus conversos con rectitud.

28 - Pero los rebeldes y pecadores serán destruidos juntos. Y los que dejan al Eterno serán consumidos.

29 - Entonces os avergonzarán las encinas que amasteis, y os afrentarán los bosques que elegisteis.

30 - Porque seréis como la encina que pierde la hoja, como huerto que le falta el agua.

31 - El fuerte será como estopa, y su trabajo como centella. Ambos serán encendidos juntos, y no habrá quien apague.