Hechos 8:39 - Nueva Reina Valera 1990 (Adventista)

Libro de Hechos
Capitulos:

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1 - Saulo consentía en la muerte de Esteban. Ese día se desató una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén. Y todos se dispersaron por Judea y Samaria, excepto los apóstoles.

2 - Hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran duelo por él.

3 - Y Saulo perseguía a la iglesia. Entrando en las casas, arrastraba a los hombres y mujeres, y los entregaba a la cárcel.

4 - Pero los que fueron esparcidos, iban por todas partes anunciando la Palabra.

5 - Entonces Felipe descendió a la ciudad de Samaria, y predicaba a Cristo.

6 - La gente escuchaba unánime atentamente, lo que decía Felipe, porque oían y veían las señales que hacía.

7 - Porque los espíritus impuros salían de muchos, dando grandes voces, y muchos paralíticos y lisiados eran sanados.

8 - Así, había gran alegría en aquella ciudad.

9 - Había en esa ciudad un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia, y había asombrado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande.

10 - A éste oían todos atentamente desde el menor hasta el mayor, y decían: "Este es el gran poder de Dios".

11 - Le estaban atentos, porque con sus artes mágicas los había embelesado por mucho tiempo.

12 - Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el Nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

13 - Hasta el mismo Simón creyó, y una vez bautizado andaba continuamente con Felipe. Y al ver las señales y los grandes milagros que se hacían, estaba atónito.

14 - Los apóstoles que estaban en Jerusalén, oyeron que Samaria había recibido la Palabra de Dios, y les enviaron a Pedro y a Juan.

15 - Estos llegaron y oraron por ellos, para que recibiesen el Espíritu Santo;

16 - porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos. Sólo habían sido bautizados en el nombre de Jesús.*

17 - Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.*

18 - Cuando Simón vio que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero.

19 - Les dijo: "Dadme también a mí este poder para que cualquiera a quien yo imponga las manos, reciba el Espíritu Santo".

20 - Entonces Pedro le dijo: "Tu dinero perezca contigo, por haber pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.

21 - "Tú no tienes parte ni herencia en este ministerio, porque tu corazón no es recto ante Dios.*

22 - "Arrepiéntete de esta maldad, y ruega a Dios. Quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón.

23 - "Porque veo que estás en hiel de amargura y en prisión de maldad".*

24 - Entonces Simón respondió: "Rogad vosotros por mí al Señor, que ninguna de estas cosas que habéis dicho, venga sobre mí".

25 - Y ellos, habiendo testificado y hablado la Palabra de Dios, volvieron a Jerusalén. Y anunciaron el evangelio en muchos pueblos samaritanos.*

26 - Después, un ángel del Señor dijo a Felipe: "Levántate y ve hacia el sur, por el camino del desierto que va de Jerusalén a Gaza".

27 - Entonces él se levantó y fue. Y encontró a un etíope, eunuco, encargado de todos los tesoros de Candace, reina de los etíopes. Este hombre había ido a adorar a Jerusalén.

28 - Volvía sentado en su carro, leyendo al profeta Isaías.

29 - Y el Espíritu dijo a Felipe: "Llégate, y júntate a ese carro".

30 - Felipe corriendo hacia él, oyó que leía al profeta Isaías. Y le preguntó: "¿Entiendes lo que lees?"

31 - El etíope respondió: "¿Cómo podré entender, si ninguno me lo explica?" Y rogó a Felipe que subiese y se sentase con él.

32 - El pasaje de la Escritura que leía, era éste: "Como oveja fue llevado al matadero; como cordero mudo ante el que lo trasquila, no abrió su boca.*

33 - "En su humillación, no se le hizo justicia. Pero sus descendientes, ¿quién los contará? Porque su vida es quitada de la tierra".

34 - El eunuco preguntó a Felipe: "Te ruego, ¿de quién el profeta dice esto? ¿De sí, o de otro?"

35 - Entonces Felipe, empezando desde esta Escritura, le anunció el evangelio de Jesús.

36 - Y mientras seguían su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el eunuco dijo: "Aquí hay agua, ¿qué impide que yo sea bautizado?"*

37 - [Felipe le dijo: "Si crees de todo corazón, bien puedes". El etíope respondió: "Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios".]

38 - Entonces mandó parar el carro, y los dos, Felipe y el eunuco, descendieron al agua. Y Felipe lo bautizó.

39 - Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y el eunuco no lo vio más. Y él siguió su camino gozoso.

40 - Pero Felipe se halló en Azoto. Y de paso fue anunciando el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.