Hebreos 4:2 - Nueva Reina Valera 1990 (Adventista)

Libro de Hebreos
Capitulos:

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1 - Siendo que la promesa de entrar en su reposo, permanece aún, cuidad que ninguno de vosotros parezca rezagado.

2 - Porque también a vosotros, como a ellos, se nos anunció el evangelio. Pero la Palabra que oyeron no les aprovechó, porque no se unieron por la fe a los que oyeron.

3 - Porque los que hemos creído entramos en el reposo, según dijo: "Juré en mi enojo, no entrarán en mi reposo", aunque sus obras estaban acabadas desde la creación del mundo.*

4 - Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: "Dios reposó de todas sus obras en el séptimo día".*

5 - Y otra vez dice: "No entrarán en mi reposo".*

6 - Siendo que falta que algunos entren en ese reposo, ya que los primeros en oír el evangelio no entraron por su desobediencia,

7 - Dios vuelve a fijar cierto día, y lo llama: "Hoy". Y como queda dicho, mucho después declara por medio de David: "Si hoy oís su voz, no endurezcáis vuestro corazón".*

8 - Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día.

9 - Por tanto, queda un reposo sabático para el pueblo de Dios.

10 - Porque el que ha entrado en su reposo, también descansa de sus obras, como Dios de las suyas.*

11 - Procuremos, pues, entrar en ese reposo. Que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.

12 - Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.*

13 - Nada creado está oculto de la vista de Dios. Todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

14 - Por tanto, siendo que tenemos un gran Sumo Sacerdote, que entró en el cielo, a Jesús, el Hijo de Dios, retengamos la fe que profesamos.

15 - Porque no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de simpatizar con nuestras debilidades; sino al contrario, fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

16 - Acerquémonos, pues, con segura confianza al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.