Habacuc 3 - Nueva Reina Valera 1990 (Adventista)

Libro de Habacuc
Capitulos:

123

1 - Oración del profeta Habacuc.

2 - ¡Oh Eterno, he oído tu Palabra, y temí! ¡Oh Señor, aviva tu obra en medio de los años! ¡En medio de los años hazla conocer! ¡En la ira acuérdate de la misericordia!

3 - Dios viene de Temán, y el Santo del monte de Parán. Su gloria cubre los cielos, y la tierra se llena de su alabanza.

4 - El resplandor es como la luz del sol. Rayos brillantes salen de su mano, allí está escondido su poder.*

5 - Ante su rostro van las plagas, y la peste sigue sus pasos.

6 - Se levanta, y sacude la tierra. Mira, y tiemblan las naciones. Los montes antiguos se desmenuzan, las colinas perpetuas se humillan a él. Sus caminos son eternos.

7 - He visto las tiendas de Cusán en aflicción, las tiendas de Madián temblaron.

8 - Oh Eterno, ¿te airaste contra los ríos? ¿Contra los ríos fue tu enojo? ¿Fue tu ira contra el mar, cuando subiste sobre tus caballos y sobre tus carros de victoria?

9 - Tú desnudas tu arco, llenas tu aljaba de saetas, hiendes la tierra con ríos.

10 - Al verte, los montes tiemblan. Pasan torrentes de agua. Ruge el mar profundo, y en alto levanta sus olas.

11 - El sol y la luna se paran en su sitio, a la luz de tus vivas saetas, y al resplandor de tu fulgente lanza.

12 - Con ira hollaste la tierra, con furor trillaste las naciones.

13 - Saliste a socorrer a tu pueblo, para salvar a tu Ungido. Aplastaste al jefe de la casa del impío, descubriendo todo su cimiento.

14 - Horadaste con sus propios dardos la cabeza de sus guerreros, que como tempestad acometieron para dispersarme. Que se regocijaban como si fueran a devorar al pobre encubiertamente.

15 - Caminaste en el mar con tus caballos, sobre la mole de las inmensas aguas.

16 - Oí, y se conmovieron mis entrañas, y temblaron mis labios, caries entró en mis huesos, y en mi interior me estremecí. Sin embargo, esperaré tranquilo en el día de la angustia, que vendrá a la nación que nos oprime.

17 - Aunque la higuera no florezca, ni haya fruto en las vides, aunque falte el fruto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales;

18 - con todo, yo me alegraré en el eterno, y me gozaré en el Dios de mi salvación.

19 - El Señor, el Eterno, es mi fortaleza, que me da pies ágiles como de ciervas, y me capacita para andar sobre las alturas.*