Filipenses 3:8 - Nueva Reina Valera 1990 (Adventista)

Libro de Filipenses
Capitulos:

1234

1 - En fin, hermanos, regocijaos en el Señor. No me molesta escribiros las mismas cosas, y para vosotros es una seguridad.

2 - Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los que mutilan el cuerpo.*

3 - Porque nosotros somos la verdadera circuncisión, los que adoramos según el Espíritu de Dios, y nos regocijamos en Cristo Jesús, y no ponemos nuestra confianza en la carne.*

4 - Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más.

5 - Circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos. En cuanto a la Ley, fariseo.

6 - En cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia de la Ley, irreprensible.

7 - Pero lo que para mí era ganancia, lo he considerado pérdida por amor de Cristo.

8 - Y más aún, considero todas las cosas como pérdida por el sublime valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo;

9 - y ser hallado en él, no en mi propia justicia, que viene por la Ley, sino en la que es por la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios por la fe.*

10 - A fin de conocer a Cristo, conocer la virtud de su resurrección, y participar de sus padecimientos, hasta llegar a ser semejante a él en su muerte,

11 - para llegar de algún modo a la resurrección de entre los muertos.

12 - No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto, sino que prosigo, por ver si alcanzo aquello para lo cual fui también alcanzado por Cristo Jesús.

13 - Hermanos, no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago, olvido lo que queda atrás, me extiendo a lo que está delante,

14 - y prosigo a la meta, al premio al que Dios me ha llamado desde el cielo en Cristo Jesús.*

15 - Así, todos los que somos perfectos, sintamos esto mismo. Y si otra cosa sentís, eso también os lo revelará Dios.

16 - Pero en aquello a que hayamos llegado, sigamos en la misma norma, [sintamos una misma cosa.]*

17 - Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que viven según el ejemplo que tenéis en nosotros.*

18 - Porque como os dije con frecuencia, ahora lo repito con lágrimas, muchos son enemigos de la cruz de Cristo.

19 - Su fin será la perdición, su dios es el vientre, y su gloria es vergüenza, porque sólo piensan en lo terrenal.

20 - Pero nuestra ciudadanía está en el cielo, de donde esperamos ansiosamente al Salvador, al Señor Jesucristo,*

21 - quien transformará el cuerpo de nuestra bajeza, para que sea semejante a su cuerpo de gloria, por el poder que tiene de sujetar todas las cosas a sí.