Diccionario Biblico


Diccionario Biblico: Pesca

Como Israel era una nación interior y la costa casi siempre estuvo en manos no
israelitas, la pesca de aguas profundas no se menciona en la Biblia.
Aparentemente, se limitaba al Mar de Galilea y a los pocos ríos de Palestina.
La pesca fluvial por medio de redes, anzuelos y arpones aparece en escenas
pintadas en murales y relieves egipcios (fig 409). Los israelitas habrían
tenido su 1ª experiencia en esta actividad en el país del Nilo (Is. 19:8),
donde comían pescado libremente (Nm. 11:5). En Palestina los compraban de los
fenicios que conocían el mar y, con ello, la pesca de aguas profundas (Neh,
13:16). El hecho de que en Jerusalén había una "Puerta del Pescado" (2 Cr.
33:14; etc.) se toma generalmente como una indicación de que allí había un
mercado* de ese producto, porque tal actividad se desarrollaba cerca de las
puertas en las ciudades. La pesca con redes se realizaba en el Mar de Galilea*
(Lc. 5:1-6), mediante la red* de arrastre como también la arrojadiza. Varios
de los discípulos de Jesús eran pescadores.

408. Redes de pescar extendidas para su secado en la antigua Sidón.

409. Pescando y cazando en los pantanos según muestra la pintura de un mural
del antiguo Egipto.

Estudios recientes sobre el comportamiento y los movimientos de los peces en el
Mar de Galilea arrojan valiosa luz sobre la narración de la pesca milagrosa
registrada en Lc. 5:4-8. El relato cuenta cómo después que Pedro y sus
compañeros habían pasado la noche entera sin recoger nada, Cristo les pidió que
salieran al mar abierto y arrojaban sus redes. Pedro y sus compañeros
obedecieron, aunque su experiencia como pescadores les decía que sería perder
tiempo y esfuerzo. Cuando contra todas las expectativas realizaron una captura
extraordinaria, quedaron asombrados y reconocieron que era un milagro de su
maestro. Por qué en el Mar de Galilea los pescadores esperaban capturar peces,
con redes de alta mar y de arrastre sólo de noche, y no después que ésta pasó,
ha sido recientemente explicado por un cuidadoso estudio de su comportamiento
durante el día. Se ha descubierto que de noche permanecen junto a la abrupta
orilla 928 oriental, o en las partes hondas del lago, en las cuales surgen
fuentes de agua mineral. Hacia la mañana, van a lugares poco profundos, ya sea
a la desembocadura del Jordán, donde encuentran mucho alimento en el agua que
entra en el mar, o a los Siete Manantiales, cerca de Capernaum, cuyas aguas
cargadas de radio los atrae. Por causa de esos factores, los pescadores saben
que es inútil pescar con redes de aguas profundas o de arrastre después que
comenzó el día. Por tanto, pescan durante el día cerca de la orilla de
Betsaida o en Siete Manantiales, con redes arrojadizas. Estos descubrimientos
aclaran lo que Pedro sabía por experiencia: que era inútil salir al mar abierto
para arrojar la red a plena luz del día. Por eso, comprueba que la pesca de
ese día fue realmente milagrosa. Véanse Anzuelo; Garfio; Pescador.

Bib.: J. Jeremías, ZDPV 70 [1954]:88.


Comentarios