Diccionario Biblico


Diccionario Biblico: Navidad


Navidad, navidad dulce navidad!!! (8)

Ninguna festividad religiosa se identifica tanto con el nombre de Jesucristo como la navidad.

El término navidad significa “natividad” y se refiere al nacimiento
de Jesús. En inglés el vocablo equivalente es “Christmas”, que muchos
identifican con la misa de Cristo.

De acuerdo con la Historia Universal y con la mayoría de los
eruditos bíblicos, el nacimiento de Cristo fue asociado a la fecha del
solsticio de invierno (25 de diciembre), porque en ese día es cuando el
sol comienza su retorno a los cielos del norte.

La navidad se originó en una época en que el culto al sol era particularmente intenso en el Imperio Romano.

El Diccionario de la Historia de la Iglesia de Editorial Caribe
(Varios autores), afirma: “La mención más temprana del 25 de diciembre
como día de navidad se encuentra en el calendario de Filocalía
compilado en el año 354 y que afirma su observancia en Roma hacia el
año 336. En Antioquía aparece esta celebración hacia el año 375. En el
380 comenzó a observarse en Constantinopla y en Alejandría hasta el
430”. (Pág. 771-772).

No existe evidencia histórica por la que pueda afirmarse que Jesús
nació el día en que hoy se le celebra la navidad. La fecha del 25 de
diciembre era la fecha de un festival pagano de los romanos en donde se
le rendía culto al dios Mitra (sol invencible), justamente al comenzar
el solsticio de invierno, que es cuando este astro empieza a mostrar
que su luz va en aumento.

Aproximadamente en el año 336 la Iglesia de Roma ante la incapacidad
de eliminar este festival pagano, lo espiritualizó con la fiesta de la
“Natividad del Sol de Justicia”.

Las costumbres tradicionales con la navidad tienen diferentes
orígenes; por ejemplo, el jolgorio y el intercambio de regalos tienen
su raíz en las festividades romanas conocidas como saturnalias (fiestas
en honor a Saturno que se celebraban entre los días 17 y 23 de
diciembre).

La costumbre del árbol de Navidad nació en Alemania, en la primera
mitad del siglo VIII. Estando predicando el misionero británico San
Bonifacio un sermón, el día de Navidad, a unos druidas alemanes para
convencerles de que el roble no era ni sagrado ni inviolable, el
“Apóstol de los alemanes” derribó uno. El árbol al caer fue destrozando
todos los arbustos excepto un pequeño abeto. San Bonifacio interpretó
la supervivencia del arbolito como un milagro, concluyendo su sermón:
“Llamémosle el árbol del Niño Dios”. Los años siguientes los cristianos
celebraron las Navidades plantando abetos. En el siglo XVI se decoraban
los abetos en Alemania para festejar la Navidad; en España no alcanzó
popularidad hasta mediados del siglo veinte.

La leyenda de Santa Claus deriva directamente de las que desde
muchos años atrás han adornado la figura de San Nicolás de Bari, obispo
de Myra que, según la tradición, entregó todos sus bienes a los pobres
para hacerse monje y se distinguió por su generosidad con los más
pequeños.

En la Edad Media, la leyenda de San Nicolás arraigó de forma
extraordinaria en Europa, en especial Italia, Alemania y Holanda.
Cuando los holandeses colonizaron la actual isla de Manhattan, en Nueva
York, erigieron una imagen de San Nicolás e hicieron todo lo posible
para mantener su culto en el Nuevo Mundo.

Así como históricamente es imposible establecer con seriedad la
fecha del 25 de diciembre como la del nacimiento de Cristo, es
igualmente imposible hacerlo desde las Sagradas Escrituras; pues en
ellas no encontramos ninguna evidencia ni siquiera cercana que nos
apoye para esta celebración. Sabemos que Jesucristo NO nació el 25 de
diciembre porque cuando el Hijo de Dios vino a este mundo nacido de
mujer, los pastores estaban en los campos cuidando sus rebaños (Lucas
2:7-8), cosa que nunca hacían durante el mes de diciembre por lo crudo
del invierno en Palestina.

¿Observó la Iglesia Primitiva alguna festividad relacionada con la
Natividad de Jesús? NO. En la Biblia no se menciona nada respecto del
día en que nació Jesús, por lo que la iglesia primitiva nunca celebró
tal acontecimiento.

Lo que registra la Biblia en relación a las festividades que observaron los primeros discípulos es lo siguiente:



La Pascua: (Mateo 26:17-19, 26).

Los Panes sin levadura: (Hechos 20:6 y 1 Corintios 5:7-8).

La Fiesta de Pentecostés: (Hechos 2:1 y 20:16).

La Fiesta de los Tabernáculos o Cabañas: (Juan 7).

El Ayuno (expiación): (Hechos 27:9).

La Cena del Señor (El Nuevo Pacto).

Sin duda, esta última es la más importante de todas ya que se
expresa como mandamiento para conmemorar la muerte de nuestro Señor
Jesucristo. “Porque todas las veces que comiereis este pan y bebiereis
esta copa, la Muerte (No el nacimiento) del Señor anunciáis hasta que
venga” (1 Corintios 11:26).

Invitamos a todos nuestros queridos lectores a abstenerse de
participar en estas festividades matizadas con tintes cristianos, pero
que en su trasfondo hay una fuerte dosis de paganismo idolátrico,
haciendo un sincretismo religioso, que en la Biblia siempre es
reprobado, ya que el evangelio de nuestro Señor Jesucristo no permite
ser mezclando con ninguna práctica idolátrica, mitologías o
superstición alguna.

Es cierto que en esta época el “espíritu navideño” pone muy
sensibles a las personas para expresar afecto por medio de regalos; sin
embargo, este espíritu es algo prefabricado con el propósito de
participar del consumismo, por medio del cual algunos obtienen
ganancias multimillonarias; en tanto que otros, tendrán que enfrentar
la dura “cuesta de enero” que casi siempre se prolonga varios meses.


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