Diccionario Biblico


Diccionario Biblico: Masada

Fortaleza inexpugnable enclavada en la roca sobre la orilla occidental del Mar
Muerto, a unos 25 km al sur de En-gadi. La cumbre de la roca es una meseta de
unas 8 ha de superficie, cuyo lado oriental se eleva unos 250 m y el occidental
unos 180 m sobre la superficie de los valles circundantes. Se puede llegar a
la meseta sólo por un abrupto sendero del lado oriental, llamado por Josefo
"senda de serpiente", y del lado occidental por una senda más fácil, sobre la
rampa romana.

Aunque Masada no se menciona en la Biblia, desempeñó un papel tan importante en
la primera guerra judeo-romana que se debe dar un breve resumen de su historia
y sus ruinas. Josefo es la principal fuente de nuestro conocimiento de la
fortaleza. La primera fortificación de la roca la realizó Jonatán, el líder
macabeo de los patriotas judíos que pelearon contra los sitios en el s II a.C.
Sin embargo, llegó a ser importante en tiempos de Herodes el Grande, que, en
ocasión de la invasión de los partos, dejó a su familia en la fortaleza
mientras él huía a Roma en el 40 a.C. Cuando regresó como rey encontró a su
familia sin haber sufrido daños, porque Masada había resistido con éxito el
sitio y los ataques de su enemigo Antígono. Como había demostrado que era
inexpugnable como refugio natural, Herodes comenzó a gastar mucho dinero y
energías en hacer de ella una fortaleza aún más formidable para refugiarse en
caso de rebelión o guerra. Rodeó la meseta con un muro que seguía su cresta,
construyó grandes cisternas para almacenar agua, hileras de depósitos, una
sinagoga, un baño y 2 palacios. Uno de ellos, construido sobre 3 terrazas,
estaba, por decirlo así, pegado a la pared rocosa del norte -una atrevida
hazaña arquitectónica-; el otro se levantó sobre la meseta más al sur.

Cuando Palestina se convirtió en una provincia romana (6 d.C.), en la fortaleza
de Masada se estacionó en forma permanente una guarnición romana. Sin embargo,
al comienzo de la rebelión judía (66 d.C.) un grupo de revolucionarios
fanáticos tuvieron éxito en tomar la fortaleza con una artimaña. Cuando
Jerusalén cayó finalmente ante Tito (70 d.C.), quedaban 3 fortalezas sin
conquistar: Maqueronte, Herodium y Masada. Las primeras 2 pronto cayeron en
manos romanas, pero Masada se sostuvo por 3 años. Flavio Silvia, el comandante
romano, construyó una muralla de circunvalación y 8 campamentos alrededor de la
base de la roca para que fuera imposible que 758 los defensores escaparan, y
para impedir que se los pudiera surtir con Provisiones del exterior. Después
construyó una enorme rampa de tierra del lado occidental, para acercar sus
arietes al muro y abrir en él una brecha. Habiendo hecho esto, los defensores
reconocieron que nada podría salvarlos de ser capturados y enviados como
esclavos por los romanos, y prefiriendo la muerte antes que la esclavitud, se
suicidaron después de incendiar los edificios. Cuando los romanos penetraron
en la fortaleza al día siguiente, sólo encontraron ruinas humeantes y los
cuerpos sin vida de 960 defensores, y 2 mujeres y 5 niños todavía con vida.

Las obras realizadas por los romanos para el sitio todavía se pueden observar
claramente, y fueron estudiadas por A. Schulten en 1932. En 1953 y 1955-1956
los eruditos israelíes hicieron un levantamiento de los restos en la meseta, y
se realizaron excavaciones completas en 3 campañas bajo la dirección de Y.
Yadin, desde 1963 hasta 1965. Encontraron que muchas de las estructuras en
ruinas estaban todavía en un sorprendente buen estado de conservación por causa
de la inaccesibilidad de la fortaleza y del clima seco del desierto de Judea en
el que se encuentra. Entre las piezas que se hallaron había fragmentos de
rollos bíblicos y otros documentos (como ser, partes del texto hebreo del
Eclesiástico), las piezas inscriptas con que echaron suertes (para ver quién
tendría la dolorosa tarea de matar a sus compatriotas y luego suicidarse antes
que los soldados romanos llegaran), monedas, utensilios, muchas armas y una
mujer defensora tal como había caído en la noche de la conquista de la
fortaleza.

Masada ha llegado a ser una de las atracciones más famosas de Palestina
occidental, donde mejor que en ninguna otra parte el que visita Tierra Santa se
confronta con los vestigios de la heroica lucha de los judíos contra los
romanos sólo 4 décadas después de la crucifixión de Jesús, y donde se puede
apreciar las palabras de Jesús que habló a las mujeres de Jerusalén que
lloraban mientras lo seguían al Gólgota: "Hijas de Jerusalén, no lloréis por
mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos. Porque he aquí
vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no
concibieron, y los pechos que no criaron" (Lc. 23:27-29).

Bib.: Y. Yadin, Masada, Herod s Fortress and the Zealots Last Stand [Masada.
La fortaleza de Herodes y el último bastión de los zelotes] (Nueva York,
1966); EAEHL III: 793-815; FJ-GJ vii.8.1-9.2.


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