Diccionario Biblico


Diccionario Biblico: Escuela

(gr. sjole).

Existen evidencias de que había escuelas en el mundo antiguo. Se encontraban
en las principales ciudades de Mesopotamia y Egipto, y funcionaban
principalmente para el entrenamiento de escribas profesionales. En diversos
lugares se han desenterrado edificios escolares, y se han encontrado ejercicios
escritos por alumnos en tablillas de arcilla o en papiro. Muy probablemente
los cananeos anteriores a la invasión israelita tuvieran escuelas, aunque esta
suposición no se ha podido comprobar fehacientemente. En Siquem se encontró un
texto de mediados del 2º milenio a.C., en el cual un maestro se quejaba al
padre de un alumno porque el arancel no había sido pagado y requería su
cancelación. Aunque este maestro habría sido un docente privado, la amplia
difusión del arte de escribir en Canaán, atestiguada por la evidencia
arqueológica, indica que este conocimiento no se limitaba a una clase reducida
de personas (cf Jue. 8:14). De allí la justificada conclusión de que habría
habido escuelas entre los cananeos, y probablemente también entre los
israelitas después que tomaron posesión del país. Pasajes como Gn. 18:19 y Dt.
6:7, que encargan a los padres que proporcionen instrucción religiosa a los
miembros de su familia y en especial a sus hijos, no excluyen la posibilidad de
la existencia de escuelas donde se enseñara lectura, escritura y otros temas
más. Samuel fundó las escuelas de los profetas. Véase Profeta (I).

La enseñanza religiosa era parte de los deberes de los levitas y sacerdotes
(Lv. 10:11), que vivían esparcidos por todo el país. De vez en cuando se
enviaba a estos dirigentes religiosos para que enseñaran la ley a la gente (2
Cr. 17:7-9). Existía la orden expresa de que se leyera la ley a todo el pueblo
cada 7 año durante la fiesta de los Tabernáculos (Dt. 31:10-13). En Neh. 8:1-8
se nos dice cómo se hacía dicha celebración.

En tiempos del NT las escuelas fueron comunes en toda Palestina, y se requería
que todos los niños hebreos asistieran a ellas. La instrucción se impartía
en una habitación contigua a la sinagoga. Probablemente José y María
encontraron al niño Jesús en una de esas escuelas, junto al templo, en animada
discusión con los maestros (Lc. 2:46). Los ricos tenían maestros particulares.
También había escuelas en las grandes ciudades y en numerosas aldeas del
Imperio Romano. En muchos casos se empleaba esclavos como docentes (cuando se
trataba de maestros particulares). Pablo, después que lo expulsaron de la
sinagoga, usó por 2 años una escuela en Efeso como lugar de reunión (Hch.
19:9).

Bib.: W. F. Albright, BASOR 86 (1942):30, 31.


Comentarios