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Cronología


(palabra no bíblica derivada del gr. jrónos ["tiem. Click aquí para leer Cronología.



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Diccionario biblico: Cronología

(palabra no bíblica derivada del gr. jrónos ["tiempo"] más lógos ["palabra",
"discurso", "razón"]).

El tema de las relaciones de tiempo -entre períodos y eventos en el registro
bíblico- requiere un estudio de los métodos para reconocer el tiempo y los
datos relacionados con los diferentes períodos de la historia sobre los que se
basa el esquema cronológico.  El tema será analizado bajo varios
encabezamientos y resumido en tablas de acontecimientos de los tiempos bíblicos
fechados o datados con aproximación.

1. Bases de la Cronología antigua.

Los antiguos no registraban las fechas de acuerdo con el sistema que usamos
hoy, ni las diferentes naciones medían el tiempo con un mismo calendario, como
lo hace prácticamente todo el mundo actual.  Por lo tanto, nuestro éxito en
datar los eventos antiguos -es decir, asignarles fechas en nuestra escala
a.C-d.C. de a√Īos- depende de nuestra comprensi√≥n de los m√©todos antiguos y de
la cantidad de información que tengamos acerca de los acontecimientos.  Esta es
la razón de la incertidumbre o diferencias de opinión que existen acerca de las
fechas bíblicas.

A. Diversos m√©todos para designar los a√Īos.

Algunos pueblos antiguos designaban sus a√Īos en forma regular por medio de
nombres en vez de n√ļmeros.  Un m√©todo consist√≠a en nombrar el a√Īo por alg√ļn
acontecimiento importante.  M√°s tarde se designaba cada a√Īo por el nombre de un
funcionario diferente: en Asiria eran los limmu; en Atenas, el de uno de los
altos magistrados, un √°rjon; y en Roma, por los nombres de los 2 principales
magistrados, los cónsules.  Sin embargo, en Babilonia, Egipto y otras tierras
del Cercano Oriente el m√©todo com√ļn de datar segu√≠a la numeraci√≥n de los a√Īos
de sus reyes, un método que aparece con frecuencia en la Biblia.  Una carta, un
contrato o el registro de un acontecimiento se podía fechar con una fórmula
as√≠: "En el mes quinto, a los siete d√≠as del mes... el a√Īo diecinueve del rey
Nabucodonosor" (2 R. 25:8).  La numeraci√≥n de los a√Īos comenzaba otra vez con
cada nuevo rey.  Todos estos métodos requerían la conservación de listas que
daban la secuencia de los nombres de los a√Īos, limmus, √°rjontes o c√≥nsules, o
la de los reyes y la duración de sus reinados; de otro modo no existiría la
posibilidad de saber cu√°ntos a√Īos hab√≠a entre un hecho y otro (afortunadamente
se conservaron esas listas para ciertos períodos de la historia antigua).

Se podría haber evitado métodos tan trabajosos si se hubiera usado una era, es
decir, una serie de a√Īos numerados en forma continua desde un punto de partida
fijo.  Pero los antiguos fueron lentos en inventar eras, y nunca las emplearon
para datar los hechos ordinarios hasta que comenzó a usarse la Era Seléucida a
fines del s IV a.C. en la región que estaba bajo el dominio de los reyes
seléucidas (el reino oriental del imperio dividido de Alejandro).  265 Los
judíos, quienes por un tiempo estuvieron bajo el dominio de los seléucidas,
algunas veces usaron esta era (que comenz√≥, seg√ļn la manera de computar el
tiempo, en el oto√Īo del 312 o la primavera del 311 a.C.).  Por ejemplo, se lo
encuentra en los libros apócrifos de los Macabeos.  Para los propósitos
históricos, aunque no para los ordinarios, los griegos contaban por olimpíadas
-per√≠odos de 4 a√Īos entre los juegos ol√≠mpicos-, con un supuesto punto de
arranque para estos juegos (776 a.C.); y los romanos contaban los a√Īos A.U.C.
(ab urbe condita, "desde la fundación de la ciudad [de Roma]"; o anno urbe
conditae, "en el a√Īo de la fundaci√≥n de la ciudad)", a partir del 753 a.C. 
Pero estas eras griegas y romanas eran artificiales, inventadas mucho después
que se habían olvidado las verdaderas fechas del inicio de la era, y eran
usadas sólo por los historiadores.  Moisés usó lo que se podría llamar una era
hebrea cuando registr√≥ los acontecimientos de los 40 a√Īos de peregrinaci√≥n* por
el desierto a partir del a√Īo de la salida de Egipto (Ex. 12:2, 6; 16:1; 40:1,
2, 17; Nm. 10:11); y siglos m√°s tarde Ezequiel fech√≥ sus mensajes en a√Īos desde
la cautividad de Joaquín (Ez.  1:1, 2; 8:1; 33:21; etc.).  Pero ni la era de
Moisés ni la de Ezequiel se usaron por mucho tiempo como sistemas de datación,
a menos que 1 R. 6:1 sea una evidencia de un uso no confirmado de la Era Exodo.

El sistema de eras que ahora usamos para designar los a√Īos de la historia
antigua se comenzaron a emplear sólo en tiempos medievales, y sin embargo
abarca cualquier fecha antigua, por remota que sea, numerando los a√Īos en
sentido inverso a partir del comienzo de la Era Cristiana.  Una comprensión de
este sistema de datación es importante porque podemos traducir todos los datos
cronológicos antiguos a la escala a.C.-d.C. La Era Cristiana, que numera los
a√Īos desde el supuesto a√Īo del nacimiento de Cristo, se invent√≥ tiempo despu√©s
de la Natividad real (m√°s o menos unos 4 a√Īos tarde).  Tiene 2 desventajas: 1.
Requiere una numeración inversa para todos los hechos que preceden al
nacimiento de Cristo.  2. Como el a√Īo 1 d.C. est√° precedido inmediatamente por
el a√Īo 1 a.C., sin a√Īo 0 entre ambos, el c√°lculo de cualquier intervalo entre
fechas a.C. y d.C. es difícil de manejar.  Por ejemplo, el intervalo de una
fecha en el 2 a.C. a esa misma fecha en el 2 d.C. no es de 4 a√Īos, como
parecería natural, sino de 3, (Los astrónomos evitan este inconveniente usando
n√ļmeros negativos para el per√≠odo a.C., y sustituyen con 0 el a√Īo 1 a.C.: -1
para el 2 a.C., -2 para el 3 a.C., etc.) La razón por la que a menudo se comete
un error de un a√Īo al calcular intervalos desde fechas a.C. a fechas d.C. se
puede ver f√°cilmente cuando las 2 formas de calcular se ponen en forma de tabla
comparativa (véase CBA 1:187):

C√ďMPUTO CRONOL√ďGICO Y ASTRON√ďMICO

Excepto en las obras de astronomía, se acostumbra a dar las fechas por el
método histórico o cronológico, en la escala a.C.-d.C.

B. Conceptos antiguos acerca del tiempo.

La gente de los tiempos b√≠blicos, como en muchas partes del Oriente a√ļn hoy,
pensaban m√°s en t√©rminos de n√ļmeros redondos que nosotros, y no exig√≠an
exactitud matemática.  Así, si un hombre viajaba parte de un día, todo el día
siguiente, y parte del 3er día, se decía que había llegado en 3 días; nosotros
diríamos que fue 2 días después de salir.  El sitio de Samaria (2 R. 18:9, 10)
se extendi√≥ del 4¬ļ al 6¬ļ a√Īo* del rey Ezequ√≠as, o del 7¬ļ al 9¬ļ a√Īo de Oseas;
para nuestro m√©todo de calcular dur√≥ 2 a√Īos, pero la Biblia se refiere a √©l
como "tres a√Īos".  Este m√©todo se llama c√≥mputo inclusivo.  Adem√°s, a veces,
una parte se contaba por el todo.  Por ejemplo, cuando los israelitas fueron
condenados a peregrinar "cuarenta a√Īos",  se quer√≠a decir que peregrinar√≠an por
el resto del per√≠odo de 40 a√Īos, ya que estaban en el 2¬ļ a√Īo de su
peregrinación cuando se dictó la sentencia sobre ellos (Nm. 14:33; cf Dt.
2:14).

C. Certezas e incertidumbres.

S√≥lo se pueden fijar con certeza unas pocas fechas claves de la antig√ľedad,
como el 37¬ļ a√Īo del reinado de Nabucodonosor (568/67 a.C.) y el 7¬ļ a√Īo del rey
persa Cambises (523/22 a.C.).  En cada uno de estos casos tenemos antiguos
registros astronómicos que incluyen un eclipse y otros datos a lo largo de un
a√Īo entero.  Por c√°lculos astron√≥micos, estos a√Īos se pueden ubicar exactamente
en nuestro c√≥mputo a.C.  Otros a√Īos de reinado de soberanos babilonios y persas
se pueden determinar en relación con 266 estas fechas fijas mediante las listas
de reyes que cubren muchos siglos.

ILUSTRACI√ďN DEL C√ďMPUTO CON A√ĎO DE ASCENSI√ďN Y SIN A√ĎO DE ASCENSI√ďN

Ciertos acontecimientos b√≠blicos est√°n sincronizados con estos a√Īos de reinados
babilónicos y persas; pero al tratar con fechas bíblicas debemos tener en
cuenta que el calendario hebreo no era exactamente igual a los calendarios
extranjeros y que hab√≠a 2 m√©todos diferentes para numerar los a√Īos de los
reyes: 1. De "postdataci√≥n" (o "con a√Īo ascensional"), mediante el cual el
"primer" a√Īo de reinado era el a√Īo calendario que comenzaba el siguiente d√≠a de
a√Īo nuevo despu√©s que el rey ascend√≠a al trono.  2. De "predataci√≥n" (o "sin
a√Īo ascensional"), seg√ļn el cual el "primer" a√Īo era el resto del a√Īo en que
hab√≠a ascendido al trono y que terminaba con el 1er d√≠a de a√Īo nuevo de su
reinado.  Adem√°s, los a√Īos de reinado babil√≥nico-persas comenzaban en la
primavera, mientras que el a√Īo hebreo ten√≠a 2 comienzos, en primavera y en
oto√Īo, diferencia que tambi√©n se debe tomar en cuenta. Aun cuando podamos
ubicar un acontecimiento en un cierto a√Īo de reinado, digamos 568/67 a.C., y
sepamos que el a√Īo comenz√≥ en la primavera o en el oto√Īo, no podemos estar
seguros de si el evento ocurri√≥ en la √ļltima parte del a√Īo 568 o en la primera
parte del 567 a menos que sepamos también en qué mes ocurrió.  Por lo tanto,
este Diccionario presenta la mayor parte de las fechas con expresiones tales
como c (circa, "cerca de", "aproximadamente").  Sin embargo, en los casos donde
la información es suficiente (como en 2 R. 25:8), podemos tener la certeza del
a√Īo y a veces aproximadamente tambi√©n del d√≠a.  "Aproximadamente" en el caso de
una fecha "que da el mes y el día" significa que el error posible no es mayor
de un día o 2.  Pero sin información adicional, como la fecha exacta de un
eclipse o una sincronización mediante 2 fechas (una de un calendario lunar y
otra de un calendario solar), no podemos mediante c√°lculos actuales identificar
el d√≠a exacto del comienzo de ning√ļn mes* lunar antiguo espec√≠fico, ya sea
hebreo o babilónico, porque subsisten factores desconocidos como la visibilidad
de la Luna, etc.  Algunas veces puede haber una diferencia de un mes entre los
calendarios jud√≠o y babil√≥nico, si la inserci√≥n de un mes adicional en el a√Īo
lunar ca√≠a en a√Īos diferentes.  Cuando se debe tener en cuenta todas estas
variables, no es sorprendente que a veces haya incertidumbre y diferencias de
opinión en la interpretación de la Cronología bíblica, aun con la cantidad de
material original relativamente abundante de que disponemos por causa de las
investigaciones arqueológicas.  Sin embargo, la diferencia de un día o 2, de un
mes o aun de un a√Īo, en fechas de hace miles de a√Īos es un asunto de menor
cuantía.

Las cronologías publicadas desde hace mucho tiempo hasta hoy están hechas sobre
información incompleta, errónea u obsoleta y no son confiables.  El bosquejo de
fechas que ofrece Ussher en muchas Biblias inglesas y ciertas espa√Īolas, alguna
vez fue el mejor de que se dispon√≠a, pero ya tiene 300 a√Īos y est√° superada por
la cantidad de informaciones que tenemos a nuestra disposición; es decir, los
hallazgos arqueológicos nos permiten tener una Cronología mucho más exacta para
los eventos bíblicos que la que era posible en los días de Ussher.

II. Desde la creación hasta el éxodo.

La porción más temprana de la Biblia, que abarca grandes períodos de la
historia con mucho menos detalles que algunas porciones posteriores, ofrece
menos elementos para una Cronología exacta y presenta las mayores variaciones
numéricas entre el texto hebreo, el Pentateuco Samaritano y la LXX.

A. Desde Ad√°n hasta Abrah√°n.

Para los primeros per√≠odos la Biblia no proporciona fechas 267 de ning√ļn
acontecimiento.  Sólo ofrece la genealogía de los patriarcas y la duración de
sus vidas.  Si seguimos el texto hebreo, calculando la duración de la vida de
los patriarcas, podemos poner el diluvio 1.656 a√Īos despu√©s de la creaci√≥n
(1656 A.M. [anno mundi, "en el a√Īo del mundo"; o sea, a partir de la creaci√≥n
del mundo]), y el éxodo en el 2513 A.M.  Sin embargo, se debe recordar que este
cálculo representa una posibilidad mínima, no máxima.  El período será más
largo si: 1. Usamos interpretaciones diferentes para los n√ļmeros dados (tal
como ocurre en The Westminster Dictionary of the Bible [El diccionario bíblico
Westminster; ed. de 1944, p 103], y en The International Standard Bible
Encyclopaedia [La internacional enciclopedia bíblica estándar; ed. de 1960, t
I, p 643]), de acuerdo con los cuales cada uno de los 20 patriarcas desde Ad√°n
hasta Abrahán representa al fundador de una dinastía, familia o tribu
destacada, y las cifras dadas no representan a√Īos de personas, sino m√°s bien la
duración de la importancia de esa dinastía, familia o tribu.  2. Consideramos
la posibilidad de que existan algunas generaciones no mencionadas en el
registro.  3. Seguimos la LXX, en la que la suma de la vida de los patriarcas
es 1.000 a√Īos mayor que en el texto hebreo.  Es posible que la LXX represente
un original hebreo m√°s antiguo que el que tenemos, pero, por otra parte, pudo
haber sido una modificación intencional del texto (véase la tabla 1 en la
sección IX).

Examinemos las alternativas.  Si ponemos a un lado la posibilidad 1 como
conjetural o inaceptable, encontramos que, seg√ļn las posibilidades 2 y 3, en la
genealog√≠a que Lucas da de Jes√ļs se menciona un nombre que no est√° en la hebrea
del AT (Lc. 3:36; cf Gn. 11:12) pero sí en la lista de la LXX; y que otras
genealogías bíblicas a veces omiten nombres, tal vez los menos importantes: por
ejemplo, la de Esdras (Esd. 7:1-5; cf 1 Cr. 6:3-15) y la de Mateo, quien omite
4 generaciones (Ocozías, Joás, Amasías y Joaquín; Mt. 1:8, 11; cf 1 Cr. 3:11,
12, 15).  Así, existe la posibilidad de que hubo otros hombres en la línea
patriarcal cuyos nombres no fueron preservados por la Inspiración.  Por tanto,
se debe considerar que la Cronología bíblica de los primeros tiempos, por lo
menos antes de Abrah√°n, no necesariamente se conoce en su totalidad.  Para que
el registro bíblico sea verdadero, incluyendo sus datos cronológicos, no es
necesario que las Escrituras contengan un registro completo de todo lo que
ocurri√≥ en el pasado: en ninguna parte se registra el n√ļmero total de a√Īos
desde la creación hasta el diluvio, ni del diluvio hasta el éxodo, o para la
serie de todos los reyes; los totales se deben obtener por la interpretación de
las cifras que da el texto.  Por eso este Diccionario, aunque adhiere a la
exactitud del informe de la creación como lo da el Génesis y a la exactitud
básica de todos los datos cronológicos que suministra, no pretende establecer
dogmáticamente la fecha exacta de la creación de la tierra.  Véase Hijo.

B. Desde Abrahán hasta el éxodo.

Se afirma definidamente que el tiempo desde el llamamiento de Abrah√°n hasta el
√©xodo fue de 430 a√Īos (G√°. 3:17; cf Ex. 12:40, LXX); y el relato de cada
generación aparece con suficientes detalles como para asegurar que Jacob y su
familia entraron en Egipto 215 a√Īos despu√©s del llamamiento de Abrah√°n; o sea,
que los israelitas estuvieron en Egipto 215 a√Īos.  La fecha a.C. de Abrah√°n
depende de la del éxodo, que ha sido ubicado diversamente  -por diferencias en
la interpretaci√≥n de los registros-, entre la √ļltima parte del s XVII y la
√ļltima del , XIII a.C. La evidencia es insuficiente para demostrar acabadamente
cualquier fecha para el éxodo.  Sin embargo, como están fijadas las del fin de
los reinos de Judá e Israel, las fechas tardías sugeridas para el éxodo
permiten sólo un muy breve período para los jueces aun con una "cronología
corta" de los reyes, mientras que las fechas más  tempranas para el éxodo
requieren un período muy largo para los jueces y una "Cronología larga" para
los reyes.  Una teor√≠a supone un √©xodo en 2 partes, seg√ļn la cual Josu√© entr√≥
en Canaán en el s XV a.C. y Moisés a fines  del s XIII a.C.

De todas las teorías para datar el éxodo, la que ofrece menos dificultades con
respecto a los registros bíblicos e históricos es la que lo fija a mediados del
s XV a.C., que se basa en: 1. La aceptaci√≥n del a√Īo 480¬ļ (1 R. 6:1) como una
afirmaci√≥n literal del intervalo entre el √©xodo y el 4¬ļ a√Īo de Salom√≥n.  2. la
interpretación de que varios períodos mencionados en el libro de Jueces (que
suman un total mucho mayor que 480 a√Īos) representan, en algunos casos,
judicaturas simultáneas en diferentes regiones de Palestina.  3. Una cronología
del reino dividido que pondr√≠a el 4¬ļ a√Īo de Salom√≥n c 965 a.C., como se acepta
ahora en forma general (v√©ase en la p 427 un cuadro de los 400 √≥ 430 a√Īos de
estadía en Egipto).

Este Diccionario adopta el sistema de Cronolog√≠a tentativa que fija el 4¬ļ a√Īo
de Salom√≥n en el 967/66 a.C.; es decir, el a√Īo civil que va de oto√Īo a oto√Īo y
que comienza con 268 Tishri, el 7¬ļ mes, en el 967 a.C. En consecuencia, la
fundaci√≥n del templo en el mes 2¬ļ, Zif de ese a√Īo, estar√≠a fijado en la
primavera (del hemisferio norte) del 966 a.C. (1 R. 6:1).  Luego, si Zif en el
a√Īo 480¬ļ del √©xodo cae en el 966, Zif en el 1er a√Īo del √©xodo caer√≠a 479 a√Īos
antes, en la primavera del 1445 a.C.; y el 1er mes, en el cual los israelitas
abandonaron Egipto, ser√≠a el mes anterior, Abib (Nis√°n), de ese a√Īo.  Entonces,
con el √©xodo en el 1445 a.C., el llamamiento de Abrah√°n exactamente 430 a√Īos
antes sería en el 1875 a.C, (Gá. 3:17; Ex. 12:40, 41), y la entrada de Jacob en
Egipto sería en el 1660 a.C.

III. Desde el éxodo hasta el reino.

Hay un problema en acomodar los diversos períodos de los libros de Jos. y Jue.
dentro de los 480 a√Īos (1 R. 6:1) que comienzan en el √©xodo y terminan con el
4¬ļ a√Īo de Salom√≥n (c 967/66 a.C.).  Si los israelitas salieron de Egipto en el
1445 a.C., y su peregrinaci√≥n* por el desierto dur√≥ 40 a√Īos, entonces entraron
en Cana√°n en la primavera del 1405, y completaron la conquista inicial de
Canaán y la división de la tierra alrededor del 1400 a.C.  La serie de jueces*
comenzó largo tiempo después del 1400, por que el pueblo "había servido a
Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que
sobrevivieron a Josué" (Jue. 2:7), antes de apostatar y provocar la opresión
extranjera de la que fueron salvados por los jueces.  Si asignamos x a√Īos para
el intervalo entre la conquista inicial y el comienzo de la opresión bajo
Cusan-risataim (Jue. 3:8) y 83 a√Īos para la suma de los reinados de Sa√ļl (Hch.
13:21), de David (2 S. 5:4, 5) y 3 a√Īos hasta el 4¬ļ a√Īo de Salom√≥n, tenemos 83
+ x a√Īos; entonces, si restamos esta suma del total de a√Īos entre
aproximadamente 1400 a.C. y 967 a.C. llegamos a aproximadamente 350 - x a√Īos
para el tiempo de los jueces.  Sin embargo, los diversos períodos durante los
cuales gobernaron los jueces y los de opresión mencionados en Jue., más el
desconocido entre la conquista y el comienzo de la 1ª opresión, no da un total
de 350 - x sino de 410 + x a√Īos.  Por tanto, resulta evidente que estos
períodos no pueden ser todos sucesivos; debe haber superposiciones.  El
registro no afirma que cada juez gobernó sobre las 12 tribus; más bien pinta un
cuadro de falta de unidad y confusión que se adecua perfectamente a la
situaci√≥n en que los jueces pod√≠an actuar en una peque√Īa regi√≥n en diferentes
partes de Palestina al mismo tiempo.  En algunos casos hay una indicación
textual de que eso sucedió realmente; también puede ser el caso de otros.  No
tenemos suficiente información acerca de este período para construir una
Cronología detallada, pero es perfectamente posible armar un panorama
provisorio y aproximado de fechas de modo que la duración total de los jueces
se pueda armonizar con la declaraci√≥n de que el templo se inicio en el a√Īo 480¬ļ
a partir del éxodo ( véase la tabla 2 en la sección IX ).

IV. Reino unido de Israel

El AT no afirma claramente cuanto tiempo reino Sa√ļl, el primer rey hebreo, pero
Lucas, al informar de un sermón de Pablo, indica que la duración fue de
"cuarenta a√Īos" (Hch. 13:21).  Como ni Pablo ni Lucas ten√≠an la intenci√≥n de
hacer una Cronolog√≠a exacta es enteramente posible que estos "cuarenta a√Īos",
como los 450 a√Īos del versiculo anterior, sean n√ļmeros redondos.  Se han
sugerido razones por las que Sa√ļl habr√≠a reinado menos de 40 a√Īos.  Sin embargo
los 40 a√Īos asignados a los reinados de David, no son, obviamente, un n√ļmero
redondo ya que se le da como la suma se 7 + 33 a√Īos (1 Cr. 29:27).  Adem√°s, un
acontecimiento que ocurrió poco antes de la muerte de David se dice que ocurrió
en el 40¬ļ a√Īo del rey (23:1; 26:31).  Salom√≥n tambi√©n rein√≥ 40 a√Īos (1 R.
11:42), y entonces se dividió el reino.  De la Cronología del reino dividido
(que se explica en la próxima sección) llegamos a las siguientes fechas
provisorias para el reino unido: Sa√ļl, c 1050-1011 a.C.; David, c 1011-971
a.C.; Salomón, c 971-931 a.C.

V. División del reino: Israel y Judá.

La base para la Cronología para la base de Judá en Israel es una serie de
declaraciones relacionadas con el tiempo que dan los datos de ascensión al
trono y duración de los reinados.  La siguiente tabla incluye los reyes en el
orden en que son presentados en los libros de reyes.  Para las fechas
provisorias a. C. de estos reinados, véase en la tabla 3 en la sección IX.

A. Problema de los sincronismos entre Jud√° e Israel.

Declaraciones acerca de los reinados como: "Comenzó a reinar Acab hijo de Omri
sobre Israel en el a√Īo treinta y ocho de Asa rey de Jud√°.  Y rein√≥ Acab hijo de
Omri sobre Israel en Samaria veintid√≥s a√Īos" (1 R. 16:29,30), aparecen para
varios reyes de Israel y de Judá.  Proveen 2 elementos de información: 1. la
duración del reinado.  2. Un sincronismo entre el ascenso de un rey determinado
y un a√Īo espec√≠fico en el reinado de su contempor√°neo del otro reino.  Sin
embargo, cuando se totaliza las cifras de los reinados de los reyes del reino
del norte, Israel, y también se totalizan los de los reyes del sur, Judá, para
el mismo periodo, el √ļltimo total es mayor que el primero en unos 20 a√Īos.  Por
causa de esta 269

DATOS B√ćBLICOS PARA LOS REINADOS DE ISRAEL Y JUD√Ā

270 aparente discrepancia, algunos abandonaron las declaraciones cronológicas
de la Biblia como no confiables, y corrigieron las cifras para adecuarse a sus
diferentes teorías.  Pero otros han demostrado que ambas secuencias se pueden
reconciliar suponiendo reinados superpuestos (corregencias) en la secuencia m√°s
larga, o brechas entre reinados (interregnos) en la secuencia m√°s breve.  El
método de armonización que usó Ussher y otros fue alargar la secuencia más
corta suponiendo interregnos (el sistema, por lo tanto, se llama: "cronología
larga" de los reyes); método que ya no se acepta porque no se adecua a la
Cronología de los asirios como se la obtiene de las listas de los limmu.  Más
recientemente, sin embargo, se ha favorecido el otro método, el de acortar la
línea más larga de reyes suponiendo que hubo corregencias.

B. Las corregencias permiten armonizar los sincronismos entre los reinos.

En algunos casos, el registro especifica directamente la corregencia de un rey
con su predecesor por cierto n√ļmero de a√Īos.  Por ejemplo, cuando Uz√≠as
(Azar√≠as) enferm√≥ de lepra, su hijo Jotam gobern√≥ por varios a√Īos antes de la
muerte de Uzías (2 R. 15:5); por ello el reinado de Jotam con su padre -su
corregencia- comenz√≥ alg√ļn tiempo antes de suceder a su padre como √ļnico
gobernante.  En otros casos, el registro no nos dice qué ocurrió, pero los
datos cronológicos con respecto a la duración de los reinados o los
sincronismos entre los reinos de Judá e Israel muestran claramente que debió
haber habido una corregencia.  Por ejemplo, se nos dice que Joram de Jud√°
comenz√≥ a reinar en el 5¬ļ a√Īo de Joram de Israel (2 R. 8:16).  Esto parecer√≠a
implicar que subi√≥ al trono unos 5 a√Īos m√°s tarde que Joram de Israel.  Sin
embargo, tambi√©n se nos dice que Joram de Israel comenz√≥ a reinar en el 18¬ļ a√Īo
de Josafat (2 R. 3:1) o el 2¬ļ a√Īo de Joram de Jud√° (1:17).  Esto parecer√≠a
implicar que Joram de Jud√° subi√≥ al trono un a√Īo antes que Joram de Israel. 
Parecería, además, que fue el comienzo de una corregencia con su padre, puesto
que Josafat rein√≥ m√°s de 18 a√Īos.  Por tanto, la supuesta contradicci√≥n entre
el comienzo del reinado de Joram un a√Īo antes y 5 a√Īos despu√©s de Joram de
Israel queda resuelta.  Obviamente, Joram de Judá comenzó a reinar con su padre
el a√Īo antes que Joram de Israel ascendiera al trono, y entonces, en el 5¬ļ a√Īo
de √©ste muri√≥ Josafat y su hijo Joram de Jud√° comenz√≥ a reinar como √ļnico rey. 
Estos textos muestran una cosa m√°s: si Josafat muri√≥ en el 5¬ļ a√Īo de Joram de
Israel, su √ļltimo a√Īo no fue su 25¬ļ sino su 22¬ļ.  Por lo tanto, para contar 25
a√Īos de su reinado (1 R. 22:42), tenemos que suponer que gobern√≥ 22 a√Īos
despu√©s de su padre Asa, pero 25 a√Īos contando una corregencia de 3 a√Īos con su
padre.  De este modo podemos decir que los sincronismos y la longitud del
reinado de Josafat exigen que lleguemos a la conclusión de que tuvo una
corregencia al comienzo, con su padre Asa, y una al terminar, con su hijo
Joram.

Hay otros ejemplos m√°s, De este modo, las aparentes inconsistencias de los
registros de los reyes se pueden explicar razonablemente bien, mientras que
muchas discrepancias aparentes de un a√Īo se pueden resolver por medio de la
diferencia entre los 2 reinos de Israel y de Jud√° en 2 sentidos: 1. Los 2
m√©todos de numerar los a√Īos de los reinados (v√©ase la secci√≥n I C, m√°s arriba).
 2. Los 2 comienzos del a√Īo hebreo.  Se prepar√≥ un esquema cronol√≥gico casi
completo para estas 2 líneas de reyes en armonía con los datos cronológicos de
la Biblia y los de Asiria y Babilonia.  En consecuencia, los que antes fueron
escépticos ahora aceptan cada vez más como historia  confiable las
declaraciones acerca del tiempo en los libros de Reyes y de Crónicas.

C. Cómo se llega a las fechas a.C.

Una vez obtenido un sistema para los reinados en Israel y en Judá, todavía
tenemos el problema de determinar la fecha exacta de todo el sistema con la
Escala a.C.-d.C., escala que se comenzó a usar muchos siglos más tarde. 
Afortunadamente, el a√Īo de la muerte de Acab se puede datar con razonable
certeza en el 853/52 a.C. por la Cronología asiria mediante el registro de su
participaci√≥n en la batalla de Qarqar (en el 6¬ļ a√Īo de Salmanasar III) y otro
registro en que Jeh√ļ paga tributos en el a√Īo 18¬ļ del mismo rey.  Adem√°s, el fin
del reino de Jud√° est√° ligado por varios sincronismos con el reinado de
Nabucodonosor, cuyos a√Īos de reinado est√°n fijos m√°s all√° de toda duda, porque
su a√Īo 37¬ļ ha sido identificado por m√©todos astron√≥micos modernos con el a√Īo
del calendario lunar de Babilonia que comienza el 1¬ļ de Nis√°n (23 de abril) del
568 a.C., y termina el 30 de Adar (12 de abril) del 567 a.C. (Todas las fechas
de los meses -como el 23 de abril, etc.-, por costumbre, se dan en fechas del
calendario juliano a.C. hasta el 1582 d.C., cuando se aceptó la reforma
gregoriana.)

Con el fin del reino de Judá ya fijado (véase la sección VI, A1), las fechas
a.C. de acontecimientos anteriores -incluyendo el comienzo de la construcción
del templo en el 4¬ļ a√Īo de Salom√≥n, y el √©xodo 480 a√Īos antes- dependen 271 del
método que se use para la Cronología de los reinados de los reyes hebreos,
acerca de la cual todav√≠a hay margen para peque√Īas diferencias de opini√≥n. 
Pero cualquier disposición de los reinados, que parezca correcto porque
"funciona" en el papel, tiene la posibilidad de que m√°s tarde sufra una peque√Īa
modificación que "funciona" un poco mejor.  Por tanto, debemos adoptar el
esquema que parezca cumplir mejor con las exigencias de los datos, y usarlo
provisoriamente.  Las fechas que se usan en esta obra no se basan totalmente en
ning√ļn sistema de Cronolog√≠a publicado hasta ahora (v√©ase la bibliograf√≠a
citada al final de la sección VIII).

Difícilmente futuras revisiones harán una diferencia mayor que la de unos pocos
a√Īos en este per√≠odo de los reyes hebreos.  La posibilidad de variaci√≥n est√°,
aparte del problema de las corregencias, en la diferencia del comienzo del a√Īo
en primavera o en oto√Īo y en el problema de si el "primer a√Īo" de un rey es el
a√Īo que comienza el 1er d√≠a de a√Īo nuevo de su reinado o el que termina ese 1er
d√≠a de a√Īo nuevo; en cualquiera de los casos, la diferencia es de s√≥lo un a√Īo. 
Y, ¬Ņqu√© diferencia har√≠a, desde la distancia a la que estamos, una variaci√≥n de
un a√Īo en el reinado de Uz√≠as, o aun una variaci√≥n de 10 a√Īos en una √©poca tan
temprana como el reinado de Salomón?  Los hechos son los importantes; a los
propósitos prácticos la Cronología de los reyes hebreos es conocida, y la
Biblia nos da una Cronología confiable para este período.

VI. Cautividad y restauración.

Como el reinado de Nabucodonosor ha sido fijado por la astronomía, como
nuestros datos cronológicos más exactos están en los períodos babilónico y
persa, y como los registros bíblicos del tiempo de la cautividad y la
restauración contienen numerosas declaraciones fechadas, la Cronología de este
período está mejor establecida que la de cualquier otra parte de la Biblia.

A. Los 70 a√Īos de cautividad.

La cautividad babilónica fue el resultado de una triple deportación de la
población del reino de Judá: 

1. La 1a etapa ocurri√≥ en el 3er a√Īo de Joacim, cuando entre los cautivos de
Nabucodonosor se incluye a Daniel (Dn. 1:1-3, 6).  Este fue el a√Īo anterior al
4¬ļ de Joacim, que fue el 1er a√Īo de Nabucodonosor, en el que Jerem√≠as  predijo
por 1a vez que la cautividad durar√≠a 70 a√Īos (Jer. 25:1-11).  Tenemos una
cr√≥nica babil√≥nica que abarca el verano anterior al 1er a√Īo del reinado de
Nabucodonosor.  Describe su campa√Īa a Palestina, durante la que fue llamado
para hacerse cargo del trono por la muerte de su padre.  Josefo, citando al
historiador babilonio Beroso, menciona esta campa√Īa y dice que en esa ocasi√≥n
fueron llevados judíos cautivos a Babilonia.  La fecha de esta cautividad se
conoce con toda precisi√≥n.  Como el a√Īo 37¬ļ de Nabucodonosor fue el 568/67 a.C.
(de Nis√°n a Nis√°n), entonces su 1er a√Īo fue el 604/03 a.C.; y el verano
anterior, 605 a.C., fue la fecha de su ascenso al trono.  Esto concuerda
perfectamente con las referencias b√≠blicas al 3er y 4¬ļ a√Īos de Joacim.  Sin
embargo, como cada nación tenía su propio calendario local, se esperaría que
los escritores jud√≠os contaran los a√Īos por su propio calendario civil que
comenzaba en Tishri, en el oto√Īo; y as√≠, el 1er a√Īo de Nabucodonosor, el 4¬ļ de
Joacim, comenz√≥ en el oto√Īo del 605 a.C., en su propio d√≠a de a√Īo nuevo; o sea,
6 meses antes del siguiente a√Īo nuevo babil√≥nico. Como la cautividad comenz√≥ en
el a√Īo jud√≠o que terminaba en el 605, esperar√≠amos que el per√≠odo de 70 a√Īos
terminara en el a√Īo 70¬ļ seg√ļn el c√≥mputo jud√≠o, que termina en el 536, como se
verá en la sección B.

Bib.: FJ-AA i.19.

2. La 2ª etapa de la cautividad llevó a Joaquín y a muchos otros, incluyendo a
Ezequiel, hasta Babilonia (Ez. 1:1-3; 33:21; 40:1); era el 8¬ļ a√Īo de
Nabucodonosor (2 R. 24:8-16).  El registro babilónico armoniza con esto pues
informa que Nabucodonosor tomó Jerusalén y capturó a su rey el 2 de Adar,
aproximadamente el 16 de marzo del 597 a.C.. en su 7¬ļ a√Īo. (N√≥tese que esta
fecha ser√≠a el 8¬ļ a√Īo del reinado si se cuenta seg√ļn el calendario civil jud√≠o.
 La raz√≥n que el a√Īo civil jud√≠o, que comienza en el oto√Īo, y el a√Īo
babilónico, que comienza en la primavera, se superponen durante 6 meses; por
tanto, por 1/2 a√Īo los n√ļmeros de los a√Īos coinciden en ambos calendario, y en
la otra mitad hay una diferencia de 1 en las cifras.)

3. La 3ª etapa fue la caída final de la ciudad y la destrucción del templo, que
se fecha 2 veces en el a√Īo 19¬ļ de Nabucodonosor (2 R. 25:8-12; Jer. 52:12-15). 
Esto ocurrió en el 586 a.C., aproximadamente el 15 ó 18 de agosto.

(La diferencia entre el 7 y el 10 del 5¬ļ mes en estos 2 textos puede ser el
intervalo entre la entrada de Nabuzard√°n hasta el incendio de la ciudad, o
desde el comienzo hasta el fin de su destrucción.)

Algunos eruditos ubican la caída de Judá en el 587 a.C., pero deben suponer que
los hebreos contaban los a√Īos de reinado de Nabucodonosor un a√Īo antes, o
suponer (seg√ļn Jer. 52:29) que Jud√° cay√≥ en el a√Īo 18¬ļ en vez del 272 19¬ļ.  Sin
embargo, como el mismo cap√≠tulo menciona el a√Īo 19¬ļ (v 12), no hay necesidad de
suponer un error; los vs 12 y 29 no necesitan referirse al mismo
acontecimiento.  De este modo, tenemos fechas bien establecidas para el fin del
reino de Judá y el comienzo de la cautividad babilónica, fechas que conocemos
casi hasta con su día.

B. Retorno de la cautividad.

Los registros contempor√°neos nos dicen que Ciro conquist√≥ Babilonia en el 7¬ļ
mes del a√Īo 17¬ļ de Nabonido (el rey que en su ausencia "confi√≥ el reino" a su
hijo mayor, Belsasar).  La ciudad de Babilonia cay√≥ el d√≠a 16 del mes 7¬ļ, y el
triunfante Ciro* entr√≥ por sus puertas el 3 del mes 8¬ļ.  Estas fechas son
aproximadamente el 12 y el 29 de octubre del 539 a.C.  Los registros
habilónicos no mencionan un reinado aparte de Belsasar, pero confirman que
gobernó Babilonia como representante de su padre durante el reinado de
Nabonido.  Parece evidente que debemos considerar el "primer a√Īo de Ciro"
b√≠blico como el 1er, a√Īo de reinado que sigui√≥ a su conquista de Babilonia,
computado seg√ļn el calendario jud√≠o.  No hay raz√≥n para suponer que los
escritores jud√≠os usaran un c√≥mputo 2 a√Īos posterior que la numeraci√≥n oficial
de los a√Īos de reinado de Ciro, como supon√≠an algunos comentadores antiguos.

Se se√Īala el 1er a√Īo de Ciro por su decreto de autorizaci√≥n a los jud√≠os para
que retornaran a Palestina (Esd. 1:1-4).  Ese a√Īo en el calendario
babil√≥nico-persa fue el 538/37 a.C., que comienza el 1¬ļ de Nis√°n, en la
primavera que siguió a la captura de Babilonia.  Sin embargo, en el calendario
civil jud√≠o el a√Īo de ascenso no se habr√≠a extendido hasta la primavera del
538, sino hasta Tishri en el oto√Īo de 538, y el a√Īo 1¬ļ se habr√≠a extendido
desde el oto√Īo del 538 hasta el oto√Īo del 537 a.C.

De este modo, el decreto de Ciro en su "primer a√Īo" pudo haber sido emitido
hasta en la primavera del 537 a.C. de acuerdo con el calendario
babil√≥nico-persa, y hasta el verano o el oto√Īo del 537 por el calendario civil
jud√≠o.  Si el decreto se public√≥ en la √ļltima parte del 1er, a√Īo, los miles de
judíos que retornaron no habrían tenido tiempo para prepararse y salir con
todos sus bienes antes de la primavera siguiente, en el 536, porque la
primavera era la √ļnica estaci√≥n que les permitir√≠a tener tiempo suficiente para
un viaje de 4 meses (Esd. 7:8, 9), y tiempo para que los colonos tuvieran
viviendas con qué protegerse y estar listos para plantar sus sembrados cuando
comenzaran las lluvias de oto√Īo.  No sabemos exactamente cu√°ndo se public√≥ el
decreto de Ciro o cu√°ndo regresaron los exiliados; pero es suficiente saber que
hay una posibilidad razonable, m√°s a√ļn, una probabilidad grande, de que fuera
en una fecha alrededor del 536 a.C.; es decir, 70 a√Īos, inclusive, desde el
comienzo del cautiverio en el 605 a.C. y en armonía con la profecía de Jeremías
(29:10).

Después del regreso autorizado por Ciro, la obra de restauración se demoró por
las dificultades y la oposici√≥n, pero en el 2¬ļ a√Īo de Dar√≠o I (no Dar√≠o el
Medo) la construcción del templo se reanudó, dirigida por Hageo y Zacarías
(Esd. 5:1, 2).  Esto sucedi√≥ en el 520/19 a.C. (de primavera a primavera seg√ļn
el c√≥mputo persa; pero 520/19 de oto√Īo a oto√Īo seg√ļn el calendario civil
jud√≠o).  La obra fue autorizada por un decreto de Dar√≠o (si en su 2¬ļ a√Īo o
despu√©s de √©l no se indica), y el edificio de complet√≥ el 3 de Adar en el 6¬ļ
a√Īo de su reinado (6:1-15), que ser√≠a aproximadamente el 12 de marzo del 515
a.C. (seg√ļn ambos calendarios, el persa y el jud√≠o).  V√©ase Dar√≠o 1, 2.

C. Organización bajo Esdras y Nehemías.

El siguiente hito importante fue el reinado de Artajerjes I, cuyos a√Īos de
reinado est√°n establecidos por una serie de papiros con doble fecha procedentes
de Elefantina, Egipto, en los que se dan las fechas tanto en el calendario
lunar sem√≠tico como en el calendario solar egipcio, fijando as√≠ los a√Īos a.C.
sin dejar lugar a dudas.  El 1er a√Īo de Artajerjes fue el 464/63 a. C.; su 7¬ļ
a√Īo, en el que Esdras fue enviado a Jerusal√©n, fue el 458/57; y su 20¬ļ a√Īo, en
el que Nehem√≠as fue enviado como gobernador, fue el 445/44.  En el a√Īo civil
jud√≠o que comienza en el mes 7¬ļ, el 1er, mes inicia la 2¬™ mitad del a√Īo, en la
primavera; en esa √©poca sali√≥ Esdras (Esd. 7:9).  Tambi√©n Nehem√≠as, en el 20¬ļ
a√Īo, evidentemente sali√≥ en ese mismo mes (Neh. 2:1). En el a√Īo jud√≠o 458/57,
el 1er mes caía en el 457, y en el 445/44, en la misma época del 444.  El uso
del a√Īo de oto√Īo a oto√Īo se hace evidente en el relato de Nehem√≠as de que
recibi√≥ malas noticias de Jerusal√©n en Kisleu (9¬ļ mes) del a√Īo 20¬ļ, en
consecuencia de lo cual pidió permiso al rey para ir allá en Nisán ( 1er, mes)
del mismo a√Īo (Neh. 1:1; 2:1).  Evidentemente, el a√Īo 20¬ļ en el c√≥mputo de
Nehem√≠as no era el a√Īo religioso que comienza el 1er mes, sino el civil que
comienza el mes 7¬ļ; a√Īo en que el mes 9¬ļ preceder√≠a al mes 1¬ļ.

Después del período en que Nehemías fue gobernador no hay más datos
cronológicos en el AT.  La mención, sin fecha, del "reinado de Darío el persa"
(Neh. 12:22) se puede referir 273 a Darío II (424/23-405/04 a.C.) o (poco
probablemente) a Darío III (336/35-331 a.C.), quien perdió su imperio ante
Alejandro Magno.

VII. Período intertestamentario.

El período entre el AT y el NT abarca: 1. La conquista del Imperio Persa por
Alejandro Magno (las campa√Īas duraron desde el 334 hasta el 323 a.C.; la
campa√Īa decisiva en Mesopotamia ocurri√≥ en el 331 a.C.).  2. La divisi√≥n del
imperio de Alejandro, unos 20 a√Īos despu√©s de su muerte, en 4 partes
principales (301 a.C.), m√°s tarde reducido a 3 partes (c 280), que finalmente
fueron absorbidas en forma gradual por el Imperio Romano (c 168-30 a.C.).  3.
El breve período de independencia judía (c 143-63 a.C.) surgido por la rebelión
de los Macabeos (c 168) contra el Imperio Seléucida (las fechas pueden variar
en un a√Īo, de acuerdo con 2 interpretaciones de la Era Sel√©ucida, que fue muy
usada en el Cercano Oriente en ese período), y que terminó con el sometimiento
de Palestina a los romanos en el 63.  4. El gobierno de los Herodes, reyes
vasallos judío-edomitas bajo Roma, desde el 40 a.C. hasta el período
neotestamentario.  Véanse sección I, A; Grecia II, C.

VIII. Cronología del Nuevo Testamento.

Los datos cronológicos del período romano de Palestina son numerosos; es decir,
para la historia romana desde la conquista de Siria por Pompeyo, en el 63 a.C.,
hasta los primeros emperadores romanos, cuyos reinados se pueden fechar casi
hasta el d√≠a.  Sin embargo, por extra√Īo que parezca, los datos para una
Cronología del NT son muy escasos, y los hechos no se pueden datar con
seguridad como en el período final del AT.  La razón principal para ello es que
los escritores del NT, aparentemente con poco interés por la Cronología como
tal, casi no mencionan fechas.  Se ocuparon en proclamar las buenas nuevas de
la salvaci√≥n.  Para ellos era m√°s importante lo que Jes√ļs dijo e hizo que
precisar el momento o lugar donde se produjeron los hechos.  Adem√°s, esperaban
el regreso de Jes√ļs muy pronto; acontecimiento que, seg√ļn ense√Īaban, acabar√≠a
con la historia del mundo.  Puede parecer extra√Īo que haya diferencias de
opinión acerca de las fechas de los sucesos en la vida de quien marcó la
división del tiempo en 2 eras, pero no tenemos respuestas concluyentes a
ciertos problemas de tiempo relacionados con su nacimiento, su bautismo, su
muerte y su resurrección.

A. Nacimiento de Cristo.

El a√Īo del nacimiento de Cristo no fue el a√Īo I d.C., no unos 4 √≥ 5 a√Īos antes.
 Dionisio el Exiguo, un abad romano del s VI d.C., enumeró equivocadamente los
a√Īos de su Era Cristiana al fijar el nacimiento de Cristo por lo menos 4 √≥ 5
a√Īos m√°s tarde; por eso, la fecha ser√≠a el 4 √≥ 5 a.C.  Algunos pondr√≠an la
muerte de Herodes en el oto√Īo del 4 a.C. o m√°s tarde, pero se acepta
generalmente que el eclipse mencionado por Josefo, en relación con ese evento,
debió ser el que ocurrió en la primavera del 4 a.C., y por ese tiempo Cristo
debió tener varias semanas o meses de edad (Mt. 2:1; Herodes vivió por lo menos
un corto tiempo después [v 15] y murió el 4/3 a.C.).  En consecuencia, su
nacimiento sin duda habr√≠a ocurrido entre el oto√Īo del 5 a.C. y el invierno del
4 a.C. (Lc. 2:8; "dormían al raso", BJ; "pasaban la noche al aire libre", NBE;
lo que revelar√≠a que Jes√ļs no pudo haber nacido en invierno, pero, con los
datos que poseemos, no podemos saber la fecha exacta; de paso, todas las
indicaciones a estaciones del a√Īo se refieren al hemisferio norte.)

Tampoco podemos datar con precisión el censo de Cirenio, porque no tenemos otro
registro al respecto y los datos que se podrían referir a él pueden ser
interpretados de varias maneras.  La estrella de Belén (Mt. 2:2) no puede ser
identificada con alg√ļn acontecimiento astron√≥mico, como algunos intentaron
hacerlo, por cuanto no fue un cuerpo celeste, como es evidente por la
descripción de su movimiento (v 9).

Bib.: FJ-AJ xvii.6.4, 5

B. Bautismo de Cristo.

Juan el Bautista comenz√≥ a predicar en "el a√Īo decimoquinto del imperio de
Tiberio César" (Lc. 3:1-3, 21), poco tiempo -quizá unos 6 meses (cf 1:24,
26-31)- antes del bautismo de Jes√ļs, evento desde el cual se cuenta el
ministerio p√ļblico de Jes√ļs.  El comienzo de dicho ministerio est√° fechado por
Lucas durante la administración de diferentes gobernantes cuyos períodos de
servicio se deben ubicar entre el 26 y el 34 d.C., pero el √ļnico a√Īo espec√≠fico
que menciona Lucas es el 15¬ļ a√Īo del imperio de Tiberio.  Para los lectores
originales de Lucas esta fecha debió haber sido clara, pero para nosotros no lo
es, por las diferentes maneras de interpretar la f√≥rmula para a√Īos de reinado
que usa Lucas.  Si bien conocemos el método romano oficial de poner fechas por
los consulados, datarlos por a√Īos de gobierno no era una costumbre romana sino
de las provincias orientales, y dependía de los diversos métodos locales de
computar el a√Īo.  No sabemos exactamente qu√© clase de c√°lculos emple√≥ Lucas, ya
que no existen fuentes para mostrar c√≥mo usaban 274 los jud√≠os los a√Īos de
reinado de un emperador romano.  Por tanto, hay diferencias de opinión en
cuanto al a√Īo preciso se√Īalado como el 15¬ļ de Tiberio.  Sin embargo, si Lucas
emple√≥ el sistema acostumbrado en Oriente, cont√≥ como a√Īo 1 el a√Īo calendario
en que el gobernante comenz√≥ su reinado.  Luego, el a√Īo en que Tiberio sucedi√≥
a Augusto (que murió en agosto del 14 d.C.) debió haber sido, de acuerdo con el
calendario civil jud√≠o, el 13/14 d.C. (de oto√Īo a oto√Īo), por lo que el 15¬ļ, de
Tiberio habr√≠a sido el 27/28 d.C., comenzando en oto√Īo.  La fecha para el
bautismo que mejor se ajusta a la narración bíblica de la vida de Cristo,
especialmente en lo que se refiere a la extensión del ministerio de Cristo
hasta la crucifixi√≥n, es el oto√Īo del 27 d.C. (v√©anse las secciones C y D, m√°s
abajo), Cristo ten√≠a entonces aproximadamente "como... treinta a√Īos" (3:23), y
poco después se dice que el templo había sido edificado "en cuarenta y seis
a√Īos" (Jn. 2:20).

C. Crucifixión de Cristo.

Hay interpretaciones alternativas para esta fecha.  Ubicar el a√Īo exacto
tratando de descubrir en cu√°l -durante la √©poca general en que Jes√ļs fue
crucificado- pudo caer la Pascua en viernes, no es un problema sencillo como
muchos suponen.  Los astrónomos son enfáticos en declarar que las fechas de las
lunas nuevas y de las lunas llenas que ellos dan para los a√Īos posibles de la
crucifixión no son una prueba de la fecha correspondiente en el calendario
Jud√≠o antiguo.  Esto se debe a que el 1¬ļ del mes jud√≠o no era el d√≠a
astronómico de la luna nueva ("conjunción"), sino que dependía de la aparición
del peque√Īo borde iluminado de la Luna, lo que pod√≠a ocurrir de 1 a 3 d√≠as m√°s
tarde.  No se pueden determinar todas las variables astronómicas ni las
condiciones atmosféricas para un mes específico dado.  Por ello, la
reconstrucción moderna de una antigua fecha judía, sin más información
detallada que el día del mes lunar, no puede llevarnos al día exacto.  Es
cierto que hay 2 a√Īos posibles, por diferentes m√©todos de interpretaci√≥n, para
una crucifixi√≥n en viernes (a√Īos 30 y 31 d.C.), pero ninguno de ellos se puede
demostrar astronómicamente; es decir, otra vez tenemos que elegir la
alternativa que se adecua mejor a las especificaciones históricas o bíblicas.

Al considerar todas las informaciones bíblicas -las históricas y las del
calendario: el nacimiento de Jes√ļs antes de la muerte de Herodes el Grande, su
bautismo unos 30 a√Īos m√°s tarde, los 46 a√Īos de la construcci√≥n del templo, el
a√Īo 15¬ļ de Tiberio, la crucifixi√≥n despu√©s de un ministerio de 3 1/2 a√Īos, la
relación de la crucifixión con la Pascua y la fecha del mes, que no se pueden
analizar aquí-, este Diccionario adopta para las 3 fechas clave de la vida de
Cristo los a√Īos: 5/4 a.C. para su nacimiento, 27 d.C. para su bautismo, y 31
d.C. para su muerte y resurrección (CBA 5:225-259; véase la sección D).

D. Acontecimientos del ministerio de Cristo.

Como los evangelios no se escribieron b√°sicamente para registrar las fechas de
los acontecimientos de sus relatos, no siempre siguen un orden cronológico. 
Por esto, y porque algunos eventos est√°n registrados por un solo evangelista, y
relativamente pocos por los 4, no es posible ser dogm√°tico acerca de la
secuencia exacta.  La extensión del ministerio de Cristo ha sido tema de
diferencias de opinión; muchos escritores modernos sostienen una duración de
m√°s o menos 1 a√Īo, otros, de 2 o m√°s, y unos pocos hasta de 7 a√Īos; pero la
Cronolog√≠a adoptada por este Diccionario acepta un per√≠odo de 3 1/2 a√Īos, seg√ļn
las menciones de 3 fiestas de Pascua en el Evangelio de Juan (Jn. 2:13: 6:4;
12:1) y otra no designada por nombre (5:1) que razonablemente parece haber sido
una Pascua.  Véase Jesucristo III.

E. Cronología de Hechos y las epístolas.

Como no hay declaraciones específicas de fechas en Hechos o las epístolas,
cualquier Cronología de esta porción bíblica se debe considerar sólo
aproximada.  La que adopta este Diccionario puede ser tomada como una escala
√ļtil para la secuencias y fechas aproximadas de los acontecimientos, en armon√≠a
con la narración bíblica y el trasfondo histórico.  Los sucesos clave, que
pueden ser fechados con una exactitud de un a√Īo en m√°s o en menos, son: 1.
Gobierno de Aretas IV de Damasco (probablemente 37-40 d.C.), en ocasión de la
huida de Pablo.  2. Muerte de Herodes Agripa I, poco después de haber puesto a
Pedro en la cárcel (44 d.C.).  3. Expulsión de los judíos de Roma decretada por
Claudio, la que obligó a Aquila y a Priscila a huir a Corinto (c 49 d.C.).  4. 
Proconsulado de Gali√≥n en Grecia (51/52 o 52/53 d.C.), sincronizado con el 2¬ļ
viaje misionero de Pablo.  5. Ascenso de Festo  (c 60 d.C.).

Bib.: Artículos introductorios acerca de la Cronología y los calendarios en el
CBA y la bibliografía anotada de ellos: véase 1:183-207; 2:103-168; 3:87-114;
4:19-26; 5:225-259; 6:100-111.  Acerca de los principios generales y métodos:
Cambridge Ancient History [Historia antigua de Cambridge], 3ª ed., t  275 1,
parte 1, cp 6; Siegfried H. Horn y Lynn H. Wood, The Chronology of Ezra 7 [La
Cronología de Esdras 7], 2ª ed. (Washington, Review and Herald, 1970), cps 1-4.
 Acerca del período de los reinos hebreos:  Siegfried H. Horn, "The Chronology
of Hezekiahs Reign" [La Cronología del reinado de Ezequías], AUSS 2 (1964):
40-52; E. A. Parker, "A Note on the Chronology of 2 Kings 17:1" [Una nota sobre
la Cronología de 2 R. 17:1], AUSS 6 (1968):129-133; Siegfried H. Horn, "The
Babylonian Chronicle and the Ancient Calendar of the Kingdom of Judah" [La
crónica babilónica y el antiguo calendario del reino de Judá], AUSS 5
(1967):12-27.  Edwin R. Thiele, The Mysterious Numbers of the Hebrew Kings [Los
misteriosos n√ļmeros de los reyes hebreos] (ed. rev., Grand Rapids, Wm.  B.
Eerdmans, 1965);  Edwin R. Thiele, The Chronology of the Hebrew Kings [La
Cronología de  los reyes hebreos] (Grand Rapids, Zondervan, 1977).  Para el
exilio y la restauración:Horn y  Wood, ibíd., cps 4 y 5. Para la Cronología y
el calendario babilónico-persa: Richard A. Parker y Waldo H. Dubberstein,
Babylonian Chronology, 626 B.C.-A.D. 45 [Cronología babilónica: 626 a.C.-45
d.C] (Chicago, University of Chicago Press, 1946); la misma obra, publicada de
nuevo, abarca hasta el 75 d.C. (Providence, RI, Brown University Press,  1956).

El Muro de los Lamentos (o Muro Occidental) en Jerusalén.

IX. Tablas cronológicas. 

En las siguientes tablas aparecen las fechas relativas de diversos personajes o
acontecimientos bíblicos y  los de la historia contemporánea:

1. Genealogías de los patriarcas

2. Cronología sugerente desde Abrahán hasta Samuel

3. Cronología aproximada de los reinos hebreos* y del exilio

4. Cronología del período postexílico

Intento de armonización de las distintas fechas y naciones entre el 586 y 400
a.C.

6. Cronología de los Evangelios
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